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7 de noviembre 2002 - 00:00

Más fantasías del duhaldismo

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Avidos, como siempre en el justicialismo, hombres del duhaldismo se reprochaban en la víspera no haberle quitado más poder aún a Menem (consideran que estuvieron demasiado cuidadosos en el último congreso). Y, simultáneamente, analizar con nuevas encuestas las alternativas para la sucesión en la cual impere el dominio bonaerense sobre el resto del país político. De ahí que, en lo inicial, se barajan las siguientes alternativas:

1) Seguir por ahora con José Manuel de la Sota, aunque no se confía demasiado en él como persona, y lo que se vuelve más complicado para sostenerlo es la pésima performance del candidato en la opinión pública. Algunos evalúan un pedido del cordobés expresado por su mujer, Olga Riutort: que se integre a la fórmula la propia señora del Presidente, Hilda Chiche Duhalde. Al matrimonio oficial esa alternativa no le agrada, aunque «Negro» declaró ayer: «Chiche a veces quiere ser candidata, otras veces, volver a casa».

2) Incluir en la consulta de los sondeos a dos nuevos personajes: el gobernador bonaerense, Felipe Solá; y el ministro de Economía, Roberto Lavagna. Por diversas razones de predicamento, entienden que ambos son reconocidos en la población. La posibilidad de Solá es la que más entusiasma, especialmente porque es el mejor mecanismo para desalojarlo de su pretensión de continuar en la provincia de Buenos Aires. El duhaldismo, sobre todo el más salvaje, considera que lo único que no se puede empeñar en la puja con Menem es el distrito bonaerense. Para Solá hasta imaginan alguien de comunión diaria con Duhalde: el misionero Ramón Puerta, quien de íntimo de Menem ha pasado hoy a consultor de la Casa Rosada. Tanto que, en Madrid, hace unos días recomendó la fórmula encabezada por él mismo acompañado por Lavagna.

La alternativa de Lavagna -también un eventual segundo para otro postulante- es una variante novedosa en el esquema duhaldista, especialmente a partir de que el propio líder lo calificó como «el mejor ministro de la historia argentina». Si bien mantiene diferencias con mucha gente del entorno oficial, se reconoce como disculpa que esa es una característica común del ministro -hombre algo terco cuando está convencido y de pocas pulgas-; dispone Lavagna, además, del favor de un hombre que nunca se aleja de las decisiones más importantes de Duhalde: Carlos Ruckauf. Era él, desde el exterior, quien gozaba más en las últimas horas el declive partidario de Menem. También se estima que Lavagna podría recoger ponderación aprobatoria de sectores en general ajenos al duhaldismo: medios de comunicación y ciertas grandes empresas (para esto, claro, también se sospechan algunas jugadas en ese sentido).

3) Otra imaginativa jugada de íntimos del Presidente es que sea él quien vuelva, en octubre, como potencial candidato una vez que salió del gobierno en mayo. Para tal fin, estiman que el sucesor eventual de Duhalde será un dúctil hombre de su sector (tipo Antonio Cafiero o Eduardo Camaño), capaz de mantener el sistema de goteo preferencial para las provincias, de modo que los gobernadores -como se demostró en el último congreso- asistan a cualquier proyecto oficial siempre que se les garantice por lo menos poder pagar los sueldos. La ingeniería supone el castigo para los díscolos (¿seguirá Salta recibiendo los planes de Jefas y Jefes de Hogar?, ¿habrá disturbios próximamente en Tartagal?) y la mayor simpatía y generosidad para los obedientes (¿o acaso en gobierno no se bromea ahora con la presunta indocilidad que antes caracterizaba a Carlos Reutemann?). Para convencer a Duhalde, quien también jura que no será candidato a nada, en los meses subsiguientes a su renuncia se compondrán movimientos y marchas para reclamarlo.



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