Entre la ironía y la crueldad, Néstor Kirchner admitió en su despacho a uno de los jefes de campaña de Chiche Duhalde para mostrarlo como ejemplo de ex duhaldista que deja a su antiguo jefe. Fue para usarlo como ariete contra quienes le critican que capture votos a cambio de promesas de obras. Fiel al estilo de redoblar el defecto que sus adversarios le reprochan, mostró a bonaerenses que trabajaron contra la candidatura de su esposa Cristina sonriendo al entregar su última convicción cuando escuchaban cómo derramaba anuncios de viviendas y otros emprendimientos para un municipio. El caso le sirvió para castigar al jefe radical Roberto Iglesias recordándole el fantasma de otra compra de votos bajo un gobierno de la UCR.
Néstor Kirchner también premió el pase al oficialismo del ex duhaldista Julián Domínguez (izq.), ex jefe de campaña de Chiche Duhalde, invitándolo a su despacho junto al intendente de Chacabuco, Darío Golía, y al ministro Ginés González García.
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Cargado de entrelíneas, la pieza mostró toda la góndola de las ofertas que Néstor Kirchner tiene para dar a cambio de las adhesiones que lo ayuden en los dos años que le quedan de gobierno. Veamos:
• Primero, la dedicatoria: «Julián (que) también es intendente, con todo lo que está trabajando»; «Nunca me voy a olvidar el cariño, el afecto, el respeto con que me recibieron Darío,
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