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La prueba tal vez más delicada llegará el jueves que viene, cuando los equipos del ex presidente realicen la propuesta que llevarán al poder. Un tejido delicado debería unificar las distintas bandas de «técnicos» que se alinean con distintos caciques.
Como decía Edmund Burke de las casas reales que se reponían en los tronos europeos tras el ocaso de Napoleón, de los epígonos de Menem se podría afirmar que «no aprendieron nada y, lo que es más doloroso, no olvidaron nada». Eduardo Bauzá y Alberto Kohan libran un nuevo capítulo de una vieja batalla, que en los '90 dividió al entorno del riojano en «celestes» y «rojos punzó». La primera víctima de esta nueva edición de la pelea tal vez haya sido Julio César Aráoz. En el acto organizado en Costa Salguero hace tres semanas, se había previsto que «Chiche», regresado a su antigua fe, dirigiría brevemente la palabra a la concurrencia para convocar a los fiscales electorales. «Me parece que no va a hablar», dijo un colaborador directo de Kohan, ni bien vio la lista de oradores y recordó que Aráoz trabaja en las oficinas de Bauzá, de Esmeralda y Arroyo. En efecto, Aráoz no habló y, con la carpeta que sostuvo durante una hora al lado del escenario, se marchó a su casa antes de que termine la concentración. Kohan lo despidió con un golpe cariñoso en la espalda.
Siguió garabateando Aráoz la lista de fiscales de todo el país pero se encontró, inesperadamente, con un adversario del que nadie le había hablado: Luis Giacosa, «el Loro», estaba haciendo el mismo trabajo en nombre de Juan Carlos Romero. Giacosa es salteño y se mueve a dúo con Esteban Llampar. Como representan a la fórmula ante la Justicia, son los dueños de la nómina de quienes defenderán los votos de Menem el día de las elecciones.
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