De los comunistas ortodoxos que quedan sobre la faz de la Tierra tras la caída de los regímenes bolcheviques hace más de una década, algunos están en la Argentina. Muy disminuidos por el cataclismo del Muro de Berlín, ensayan formas de asociación que les permitan esperar, resguardados detrás de algún sello de goma, una segunda oportunidad en el planeta. Lo muestra el artículo del secretario general del PC, Patricio Echegaray, donde critica con toda la ciencia que puede el proyecto de Presupuesto 2005 enviadopor el gobierno al Congreso. Se queja de que no hay reforma tributaria y pone el acento en el doble discurso presidencial, de decir una cosa, pero dedicar -según su cálculo-5% del PBI al pago de la deuda externa. Ante eso no prometen la insurgencia ni ya la dictadura de algún proletariado. Apenas se propone este PC jibarizado por la historia funcionar como mero «centro coordinador» de otros sellos en modesto ejercicio de su rol de vanguardia de la revolución planetaria. Veamos esa nota de Echegaray:
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Decíamos en aquellos momentos que se observaba un distanciamiento entre las formulaciones públicas de los funcionarios de gobierno y lo que las cifras concretas señalaban.
Lamentamos tener hoy que reiterar esos términos. El proyecto recientemente elevado para su tratamiento parlamentario
En total, según los primeros cálculos de economistas, se destinaría al pago de intereses de deuda eterna más de 5% del PBI.
Mientras tanto, pese a muchas declaraciones y reuniones del Consejo de Salario, ninguna partida se prevé para aumentos de salarios de los empleados públicos, cuando sus sueldos reales han caído 30% desde diciembre de 2001, ni destinan fondos para aumentar jubilaciones y pensiones que, durante 2005, se mantendrán en sus montos actuales, muy por debajo de sus magros niveles históricos.
En la parte pretendidamente doctrinaria del proyecto señalan:
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