Municipales a las comisarías, para poner más policías en las calles
Aníbal Ibarra dispondrá de empleados municipales para reemplazar a policías que realizan tareas de trámites en las comisarías porteñas. Anunció que los agentes de seguridad podrán dedicarse más a patrullar las inseguras calles de la Capital. También ubicará en tareas más útiles al abultado plantel municipal, a la vez que pagará 500 nuevos policías dedicados sólo a la seguridad del distrito.
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El Gobierno intenta (otra vez) dejar atrás los escándalos y retomar la agenda
Aníbal Ibarra juró ayer su segundo mandato como jefe de Gobierno de Buenos Aires, junto a su nuevo vicejefe, Jorge Telerman.
Será porque las repeticiones no saben igual, que el discurso de Ibarra resultó reiterativo, especialmente en el punto que escudó sus dificultades en el primer mandato en la crisis económica. Sin embargo para estos cuatro años, Ibarra aseguró que no tendrá problemas de recursos, ya que «a lo largo de 2003 se observó una fuerte recuperación de la recaudación y las proyecciones indican que esta tendencia se mantendrá, aunque a un ritmo lógicamente más moderado».
Destacó que la deuda pública en la ciudad «posee un peso relativo dentro del total de gasto para el 2004 de sólo 4,1%».
El jefe de gobierno pidió a los nuevos legisladores que le aprobaran el decreto, que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en quioscos y maxiquioscos, que consideró «un instrumento que necesita el gobierno para combatir el consumo indiscriminado».
También les solicitó que sancionen la postergada ley de comunas, y una reforma política, para que la ciudad cuente con una ley electoral que no tiene.
Entre los anuncios se destacó que creará un Ente Mixto para la promoción del turismo, y que a finales de 2005 estará terminado el primer tramo de la nueva línea H de subterráneos, que se dirige de Once al sur de la ciudad.
Cuando ya había pasado casi una hora de discurso, con Telerman debutante en presidir la Legislatura y sin aplausos, Ibarra anunció la creación de la Secretaría de Seguridad Urbana, que tendrá a su cargo Juan Carlos López -hasta ayer procurador porteño- (ver nota aparte).
• Homenaje
Para terminar, Ibarra rindió un homenaje por los 20 años de democracia «a todos los que contribuyeron desde la participación, desde las ideas, desde la militancia» y «a todos los desaparecidos», oración que aplaudieron desde el magro bloque de Miguel Talento y Ariel Schifrin -ex ibarrista, aliado ahora del kirchnerismo-.
Mientras los legisladores pasaban a nombrar secretario administrativo de la casa al macrista Oscar Moscariello, la comitiva y funcionarios partieron al salón Blanco del palacio municipal donde Telerman e Ibarra tomaron posesión de sus cargos. Esa ceremonia contó con la presencia del ministro Carlos Tomada, A. Fernández, Vilma Ibarra (hermana del jefe de gobierno) y el intendente uruguayo Mariano Arana, entre otros destacados. Todos, a la hora partieron a la jura de los secretarios de gobierno, como última etapa formal de la jornada.
En el Teatro San Martín, con la Sala Martín Coronado repleta, Ibarra intentó tomar juramento en primer lugar a su jefe de gabinete Raúl Fernández, pero lo frenó que la tribuna, luego de cantar el Himno Nacional, comenzara con la marcha peronista. Insistió el jefe de gobierno ante el micrófono, pero el canto siguió hasta finalizar las estrofas con un Ibarra que había alabado la «transversalidad» y «pluralidad» de su gabinete, pero que no supo en el escenario disimular la molestia. La asunción del kirchnerista Héctor Capaccioli y la presencia de legisladores de ese grupo despertó, al parecer, el fervor de los bombos, de poca costumbre ibarrista.



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