11 de diciembre 2003 - 00:00

Municipales a las comisarías, para poner más policías en las calles

Aníbal Ibarra dispondrá de empleados municipales para reemplazar a policías que realizan tareas de trámites en las comisarías porteñas. Anunció que los agentes de seguridad podrán dedicarse más a patrullar las inseguras calles de la Capital. También ubicará en tareas más útiles al abultado plantel municipal, a la vez que pagará 500 nuevos policías dedicados sólo a la seguridad del distrito.

Aníbal Ibarra juró ayer su segundo mandato como jefe de Gobierno de Buenos Aires, junto a su nuevo vicejefe, Jorge Telerman.
Aníbal Ibarra juró ayer su segundo mandato como jefe de Gobierno de Buenos Aires, junto a su nuevo vicejefe, Jorge Telerman.
Desairado por los diputados de izquierda, juró ayer un nuevo mandato Aníbal Ibarra, quien se reunirá hoy con Alberto Fernández, el jefe de gabinete de Néstor Kirchner, para ofertarle algunas plazas en organismos descentralizados de la Capital Federal del kirchnerismo, que ayer le tiñó la jornada con la marcha peronista, especialmente cuando asumió el único funcionario apadrinado por el gobierno que integrará el gabinete porteño, Héctor Capaccioli.

En cuanto a proyectos, el jefe de gobierno anunció un buen plan: que empleados municipales -hay muchos-pasen a hacer tareas administrativas en comisarías de la Capital. Eso permitirá que los uniformados -pocos-salgan más a la calle. La asunción de Ibarra por segundo período, al frente de la ciudad de Buenos Aires, se repartió ayer en tres actos y una función de gala en al Teatro Colón al atardecer.

La mañana arrancó con la jura de Ibarra y su vicejefe Jorge Telerman en la Legislatura porteña, ante sólo 48 de los 60 diputados -que ayer tomaron posesión de sus bancasse dispusieron a participar de la ceremonia. Las ocho bancas del zamorismo quedaron vacías, como también la de la izquierdista Vilma Ripoll y algunos ausentes por causas no políticas.

• Partición

En clima poco festivo y plateas altas casi despobladas, Ibarra ingresó en el recinto acompañado por los presidentes de bloques, que eran una decena, reflejo de la partición que ya muestra la actual Legislatura.

En la zona de invitados especiales estuvieron el ex jefe de gobierno Enrique Olivera («Finalmente yo le entregué el mando en 2000», explicaba con respecto a su presencia), Guillermo Francos (padrino político de legisladores macristas), Patricia Bullrich, familiares, funcionarios y amigos.

Será porque las repeticiones no saben igual, que el discurso de
Ibarra resultó reiterativo, especialmente en el punto que escudó sus dificultades en el primer mandato en la crisis económica. Sin embargo para estos cuatro años, Ibarra aseguró que no tendrá problemas de recursos, ya que «a lo largo de 2003 se observó una fuerte recuperación de la recaudación y las proyecciones indican que esta tendencia se mantendrá, aunque a un ritmo lógicamente más moderado».

Destacó que la deuda pública en la ciudad
«posee un peso relativo dentro del total de gasto para el 2004 de sólo 4,1%».

El jefe de gobierno pidió a los nuevos legisladores que le aprobaran el decreto, que
prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en quioscos y maxiquioscos, que consideró «un instrumento que necesita el gobierno para combatir el consumo indiscriminado».

También les solicitó que sancionen la postergada ley de comunas, y una reforma política, para que la ciudad cuente con una ley electoral que no tiene.

Entre los anuncios se destacó que creará un Ente Mixto para la promoción del turismo, y que a finales de 2005 estará terminado el primer tramo de la nueva línea H de subterráneos, que se dirige de Once al sur de la ciudad.

Cuando ya había pasado casi una hora de discurso, con
Telerman debutante en presidir la Legislatura y sin aplausos, Ibarra anunció la creación de la Secretaría de Seguridad Urbana, que tendrá a su cargo Juan Carlos López -hasta ayer procurador porteño- (ver nota aparte).

• Homenaje

Para terminar, Ibarra rindió un homenaje por los 20 años de democracia «a todos los que contribuyeron desde la participación, desde las ideas, desde la militancia» y «a todos los desaparecidos», oración que aplaudieron desde el magro bloque de Miguel Talento y Ariel Schifrin -ex ibarrista, aliado ahora del kirchnerismo-.

Mientras los legisladores pasaban a nombrar secretario administrativo de la casa al macrista
Oscar Moscariello, la comitiva y funcionarios partieron al salón Blanco del palacio municipal donde Telerman e Ibarra tomaron posesión de sus cargos. Esa ceremonia contó con la presencia del ministro Carlos Tomada, A. Fernández, Vilma Ibarra (hermana del jefe de gobierno) y el intendente uruguayo Mariano Arana, entre otros destacados. Todos, a la hora partieron a la jura de los secretarios de gobierno, como última etapa formal de la jornada.

En el Teatro San Martín, con la Sala Martín Coronado repleta,
Ibarra intentó tomar juramento en primer lugar a su jefe de gabinete Raúl Fernández, pero lo frenó que la tribuna, luego de cantar el Himno Nacional, comenzara con la marcha peronista. Insistió el jefe de gobierno ante el micrófono, pero el canto siguió hasta finalizar las estrofas con un Ibarra que había alabado la «transversalidad» y «pluralidad» de su gabinete, pero que no supo en el escenario disimular la molestia. La asunción del kirchnerista Héctor Capaccioli y la presencia de legisladores de ese grupo despertó, al parecer, el fervor de los bombos, de poca costumbre ibarrista.

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