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23 de octubre 2008 - 00:00

Murió Triaca, alumno de Vandor, ministro de Menem

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El ex dirigente sindical y ex ministro de Trabajo de la Nación Jorge Triaca murió ayer a la madrugada en el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires. Allí había sido operado del corazón el martes, intervención de la cual no se recuperó.

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En setiembre pasado había realizado un viaje a Europa y sufrió entonces un infarto asintomático que derivó en la cirugía de la cual no pudo recuperarse.

Como otros personajes de la política y del sindicalismo, la figura de Triaca, que tenía 78 años, estuvo rodeada de una leyenda, no siempre favorable a su persona, y que ocultaba aspectos poco reconocidos. Por ejemplo, que fue el autor de una de las primeras denuncias por desapariciones bajo el último régimen militar, tema de un discurso en la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra, antes de que se produjera la visita al país de delegados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ante quienes hizo una histórica denuncia. Durante ese gobierno sufrió la detención por varios meses y también un atentado en su casa de San Isidro, que se atribuyó a sectores vinculados al gobierno de entonces.

  • Orígenes

  • Triaca nació en un conventillo del barrio porteño de Mataderos, en cuna más que humilde, y se desempeñó como repartidor de pan, como recordaba, «para llevar un kilo a casa». Muy joven se vinculó con amigos de su padre, como Nicolás Blum, uno de los fundadores del sindicato de los plásticos que Triaca llegó a conducir, y los metalúrgicos Esteban Mena y Augusto Vandor. Con ese trío, que vivía en una pensión que Triaca frecuentaba de joven, se inició en el mundo sindical. En sus comienzos solía actuar como mensajero entre dirigentes en reuniones y congresos políticos, aprovechando su juventud.

    De Vandor, tomó el gusto por los caballos de carrera y hasta su muerte, después de haberse alejado de las apuestas por presión familiar, tuvo un stud en el Hipódromo de San Isidro al que bautizó Big Head (alusión al mote de Cabezón que le pusieron sus amigos). Allí solía animar peñas políticas con dirigentes de todas las expresiones partidarias.

  • Notoriedad

    Tras la muerte de Vandor, en 1969, Triaca se vinculó con José Ignacio Rucci, a quien también acompañó hasta su asesinato, en 1973.

    Triaca alcanzó notoriedad cuando condujola CGT que se constituyó bajo el gobierno militar y que actuó en la reapertura de los sindicatos intervenidos bajo el rótulo de CGT Azopardo y que estaba enfrentada a la CGT Brasil, de Saúl Ubaldini.

    Actuó dentro del peronismo, al que representó en el Congreso como diputado en la década del 80, que confrontaba con el sector de la llamada Renovación. Había tomado distancia del conductor de ese sector, Antonio Cafiero, pese a que habían compartido la detención en 1976.

    Recordaba haberlo defendido cuando los militares intentaron que Cafiero hiciera trabajos de limpieza y él se interpuso diciendo: «Cafiero no lava platos; cuando le toque se los lavo yo, porque ha sido ministro de Perón». Eso lo acercó a Carlos Menem, quien lo designó como ministro de Trabajo al asumir en 1989. Al dejar el cargo fue interventor de la Sociedad Mixta Metalúrgica Argentina (SOMISA), su último cargo público, aunque fue asesor de Carlos Corach en el Ministerio del Interior.
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