«La democracia no se discute con actos de extorsión», dijo el ex presidente Néstor Kirchner en referencia a que finalmente se levante el paro del campo. La Presidente no pudo evitar llorar cuando luego de saludar a todos los simpatizantes que se apretujaban detrás de las rejas, algunas Madres de Plaza de Mayo acompañadas por el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, esperaban a un costado de la explanada para saludarla. Cuando las vio, las abrazó y comenzó a llorar. Se repuso y continuó saludando a todos los simpatizantes hasta llegar a la escalinata de la explanada de la Casa Rosada.
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El acto en apoyo del gobierno comenzó temprano con los preparativos, se limpió a fondo la entrada de Balcarce 50, se puso alfombra roja y se acondicionó el salón Colón para recibir a partir de las 15 a invitados especiales, como el líder de la CGT, Hugo Moyano; Luis D'Elía; la mayoría de los gobernadores (ver nota aparte).
El clima era distendido pero eufórico como si se tratarade una fiesta no un acto para defender de «aquellos que conspiran» para desestabilizar -y provocar un golpe-, según dio a entender la Presidente en su discurso.
Desborde
Durante cerca de 20 minutos los ministros e invitados hicieron cola para salir al palco donde fueron ubicados en las gradas. Pero los encargados de la seguridad se vieron desbordados pues salieron todos juntos y, como por supuesto, no conocen las caras de los ministros y de los secretarios de Estado, se produjo una situación casi cómica.
A los gritos, la gente de ceremonial les indicaban que los dejen subir, como por ejemplo, al flamante titular de la AFIP, Carlos Fernández, o al vicepresidente, Julio Cobos. Entre apretujes fueron ubicando a los funcionarios, todos paraditos, al sol. Los encargados del acto les tiraban botellas de agua para paliar el calor. Daniel Scioli no podía evitar el aburrimiento de la espera y se la pasó bostezando.
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