Una docena de médicos forenses comenzaron a debatir si el fallecido jefe de la UFI-AMIA, Alberto Nisman, se suicidó o fue asesinado, siguiendo una agenda de 24 puntos controversiales elaborados por la fiscal Viviana Fein y continuarán este jueves después del mediodía, cuando se espera que los peritos oficiales emitan su dictamen que puede ser, o no, apoyado por las otras partes.
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En un marco de cerrado hermetismo y con la presencia de la propia fiscal, los expertos del Cuerpo Médico Forense (CMF) que realizaron la autopsia sesionaron en una junta médica con los dos peritos designados por la querella, que son los únicos que consideraron en su informe que se trató de un asesinato.
A ello se sumaron dos legistas de la División Homicidios de la Policía Federal, y el perito designado por el informático Diego Lagomarsino, imputado por ser el dueño del arma que le dio muerte a Nisman, quien sostiene la hipótesis del suicidio.
El primero de los ocho ítems sobre los que los forense debieron para fijar posición fue si observaban "hechos indicativos con certeza pericial" de que el fallecimiento de Nisman fue producto de un homicidio.
El debate se centró así en torno al espasmo cadavérico registrado en la autopsia en la mano derecha de Nisman, y que sería indicativo de suicidio, o la ausencia del mismo asentada por los peritos de la querella en su informe para sostener el asesinato.
El cuestionario elaborado por la fiscal indagó sobre "si de haber existido el espasmo pudo haberse producido un período de agonía" y si además pudo haber continuado la actividad del corazón", temas técnicos esenciales en los que se enfrentan las postura de los peritos oficiales junto al de Lagomarsino con las de la querella, que encabeza la jueza Sandra Arroyo Salgado, madre de las hijas de Nisman.
La fiscal busca determinar si de haber continuado la actividad del corazón y teniendo en cuenta el espasmo cadavérico de la mano derecha, "pudo haber fluido por el orificio de entrada u otro orificio natural de 6 milímetros una gran cantidad de sangre".
La junta médica también deberá establecer un criterio sobre la rigidez cadavérica registrada durante la autopsia, vital para fijar la hora de muerte de Nisman, ya que los querellantes la ubican varias horas antes que el informe oficial, en lo que constituye una virtual acusación contra Lagomarsino, ya que sería la misma en que el informático dijo haber estado en el departamento.
Para los peritos oficiales, Nisman murió la mañana del domingo 18 de enero, mientras que para la querella el deceso del fiscal se produjo entre la tarde y la noche del sábado 17, período que coincide con la última visita que Lagomarsino declaró haberle hecho para llevarle la pistola Bersa calibre 22 que apareció en la escena.
La semana pasada los forenses estudiaron la filmación y los informes producidos durante la autopsia, así como 1.400 fotos tomadas en esos estudios y en el baño donde fue hallado Nisman, quedando en condiciones de fundamentar si se trató de una muerte autoinfligida o provocada por otra persona.
Junto a otras evidencias, como la ausencia de lesiones defensivas y de otro ADN que el de la propia víctima, el dictamen de la junta médica proporcionará a la fiscal Fein y a la jueza Fabiana Palmaghini un criterio científico para caratular a la causa que hasta ahora es de "muerte dudosa"- como un suicidio o un crimen.