Agrupaciones piqueteras volvieron a ocupar la Plaza. Antes, y junto a las Madres, estuvo
la ex ministra Felisa Miceli.
Minutos antes de que Cristina de Kirchner iniciara su discurso, 500 piqueteros se reunieron en la Plaza de Mayo para hacer guardia ante una posible « ocupación por parte de los conchetos caceroleros» una vez que finalizara el discurso. Para la ocasión, el Movimiento Libres del Sur levantó una pantalla de 2x2 metros para poder ver en vivo y directo el discurso de la Presidente. Sin embargo, esa no fue la mayor atracción para los piqueteros oficialistas quienes aprovechaban cualquier ocasión, incluso el Himno Nacional, para iniciar un «pogo».
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Pero una clara diferencia saltó a la vista en relación con días anteriores: ayer, las primeras columnas que arribaron a la Plaza de Mayo estaban compuestas por militantes piqueteros que, en promedio, no superaban los 25 años, cuando en las dos anteriores manifestaciones resaltaban los viejos militantes.
«El problema de todo esto se originó porque a Cristina la rodearon de ineptos que le pasan mal la información» fue el discurso más esbozado por piqueteros de Libres del Sur. Incluso criticaron al ministro de Economía, Martín Lousteau, quien es considerado «uno de ellos, se quiere hacer del pueblo, pero lo único que hace es complicar a Cristina».
Finalizado el discurso, el cual fue casi imposible de ver por las banderas, los piqueteros iniciaron sus cánticos contra el «imperialismo norteamericano». Fue un momento de impasse donde los jóvenes, no mayores de 25 años, sostenían que «estaban en la lucha por la patria socialista».
Lógicamente hubo cantos a favor de Hugo Chávez, Fidel Castro y Evo Morales. Este fue el momento en que los periodistas y turistas extranjeros perdieron el hilo de lo que estaba ocurriendo: «¿Esto no era un reclamo nacional por un problema interno?», se preguntaban.
Presencia
Durante dos horas el movimiento en la Plaza fue mínimo. Incluso algunas agrupaciones empezaron a abandonar el lugar. Pero, a través de los punteros se corrió la noticia de que llegaría Luis D'Elía desde Parque Norte, con 4.000 « compañeros».
D'Elía llegó, pero su multitudinaria caravana brilló por su ausencia. A pesar de que la Plaza se fue poblando a partir de las nueve, en ningún momento llegaron a haber más de 2.000 piqueteros en ella.
Incluso, la Juventud Peronista, que el miércoles había liberado las trifulcas siendo el grupo más numeroso, apenas llevó 50 «compañeros». La mayoría de sexo femenino, muy diferente de los matones a camisa abierta del día anterior.
El ingreso de D'Elía por Avenida de Mayo no fue tan triunfal como se había anticipado. Incluso los medios recién notaron su presencia una vez que avanzó casi al círculo central.
Levantando las manos con el símbolo de victoria ante las cámaras, y accediendo a las poses pedidas por los fotógrafos, el piquetero oficialista empezó a contestar preguntas.
«El discurso de Cristina fue muy bueno» señaló D'Elía que se mostró menos combativo aunque reconoció que «se mantiene en estado de alerta y movilización». La razón, para él, era muy simple: no permitir que Cecilia Pando vuelva a la Plaza. Aunque en un primer momento señaló que seguía en pie la manifestación del próximo martes, rápido en sus reflejos, la adelantó para hoy a las 18 con el objetivo de continuar sacándole crédito a su accionar.
Sin ir más lejos, al final de la jornada, el ex funcionario kirchnerista hizo su propio balance y sin pudor dijo: «Como militante tuve una tarde en la que me sentí muy reconfortado. Repartí besos y abrazos». Algo un tanto distinto a lo que se vio en las fotos de los días anteriores.
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