Nuevo escándalo del holding de Bonafini
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Mientras la maquinaria para la fábrica de paneles costó cerca de tres millones
de euros, en las obras del Barrio Los Piletones todavía no se terminaron
las 432 viviendas que, según el portal de la Ciudad, deberían haberse
concluido a fines del año pasado.
El negocio maternal produce 1.000 metros cuadrados de paneles por día que están hechos de poliestireno expandido, un material ignífugo, es decir poco inflamable. Posee un pantógrafo que se encarga de cortar simétricamente los bloques de telgopor, así como también una máquina soldadora de mallas y alimentadores que se encargan de unir esas mallas con el telgopor, conformando finalmente el panel.
La empresa de paneles está ubicada en La Boca y tiene una superficie de 10 mil metros cuadrados, entre las dos plantas que la conforman. Hay un sector que se encarga de la preproducción de los paneles, aunque también hay otro hall que se utiliza para el reciclaje de telgopor.
Según allegados a la fundación, en el futuro allí se piensa abrir un taller de carpintería, así como también una fábrica de aberturas. Esos paneles son utilizados para la construcción de las viviendas en los distintos puntos de la Ciudad, proyectos por los cuales durante el último año el macrismo y las huestes de Bonafini se han enfrentado por lo menos en tres oportunidades.
La razón: los fondos que envía la Nación pasan por los administradores de la Ciudad, lo cual enardece a las Madres y compañía. Sin embargo, desde el PRO siempre han sostenido que cada vez que los fondos fueron retenidos se debió a que «el convenio decía desde un principio que el dinero sería liberado a medida que se demostrara que las obras fueran avanzando».
Hace un año, el holding de Bonafini debería haber terminado las 432 casas en el Barrio Los Piletones, según lo que se lee en el portal del Gobierno de la Ciudad, sobre el convenio firmado a principios del año pasado. Sin embargo, el paisaje en el lugar demuestra todo lo contrario.
Es debido a la mala relación que vienen teniendo Macri y Bonafini, que la asociación por la fábrica ya fue disuelta. En un acuerdo firmado hace ya casi un mes, entre el abogado de las Madres, Sergio Schocklender, y la comuna porteña se decidió que 50% que le faltaba de la fábrica de paneles pase a manos maternales.
De todas formas, y a pesar de los beneficios que las defensoras de los derechos humanos vienen recibiendo por parte del Gobierno, tanto los empleados de la universidad como de la radio comunal y los de una imprenta ubicada en Barracas,administrada también por las Madres, están en su mayoría ad honorem.
«La universidad se banca con las pequeñas cuotas que pagan los alumnos. De los 300 docentes que tenemos, hay sólo 30 que cobran en promedio 1.700 pesos», sostuvo ante este diario el abogado Schocklender.
Tanto la imprenta como la radio «son autofinanciadas por la venta de los periódicos de las Madres o porque la radio es cooperativa y trata de financiarse a través de algún que otro sponsor», agregó.
Mientras tanto, desde la fundación ya adelantaron que hay otras tres fábricas de paneles en camino para Chaco, Río Negro y Comodoro Rivadavia, sin contar la que se inauguró hace un mes y medio en Almirante Brown con la presencia del bolivariano Hugo Chávez.




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