Es el jefe de Gobierno porteño que más ha esperado para asumir, seis meses casi desde que ganó la elección el 24 de junio pasado, pero es el que más ha logrado antes de empezar. Arranca Mauricio Macri con el Presupuesto aprobado a su medida; aumento de impuesto que le reportarán más de $ 400 millones en 2008; el permiso para emitir deuda por $ 1.604 millones; superpoderes por un año para arreglar escuelas sin utilizar el trámite habitual de licitaciones y una reforma del Estado porteño que inicia creando agencias gubernamentales, en camino.
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No es poco para quien ocupa desde hoy el palacio de Bolívar 1 y cree comenzar así a transitar los 100 pasos hacia Balcarce 50. En su tropa nadie oculta que el nuevo jefe de Gobierno se ha pautado «doce años» de entrega a la política, que los divide en «cuatro de jefe de Gobierno y ocho de presidente», si accediera en 2011 a reemplazar a Cristina de Kirchner.
El mismo lo ha dicho («estoy trabajando para ser presidente») cuando finalmente optó por la candidatura local, con la idea de « demostrar que podemos gestionar».
Llega Macri tras su debut como candidato en 2003, cuando Aníbal Ibarra le venció en segunda vuelta electoral a pesar de haberlo derrotado en la primera, pero con un triunfo amplio este año, que le reportó más de 45% de los votos en la primera ronda y más de 60% en la segunda contra el candidato del gobierno, Daniel Filmus.
Apoyo legislativo
Asimilado ya como personaje de la política criolla, este jefe de Gobierno quiere innovar y sentará en los ministerios porteños tanto a empresarios como a otros debutantes en la gestión, lo que aún no termina de ser digerido por buena parte de sus filas, en especial la tribu peronista a la que le ha acotado el ejercicio del poder a la Legislatura porteña, pero no ha llevado a nadie de esa porción PRO, aún, al gobierno. Como Ibarra lo hizo con sus compañeros de «el colegio» Nacional Buenos Aires, Macri gobernará también con ex estudiantes del Cardenal Newman, donde cursó el secundario. A diferencia de ese mandatario, el recién asumido contará con fuerte apoyo legislativo y también una agrupación política, que algunos tildan de «ONG» por sus características disímiles a la de los partidos tradicionales.
El período que inicia Mauricio Macri al frente de la Ciudad de Buenos Aires, es el cuarto desde que los porteños eligen a su intendente, pero el nuevo mandatario es el quinto en el cargo y ninguno de sus antecesores ha completado los cuatro años de gestión que impone la Constitución local. Será quizá Macri quien tenga el desafío de llenar ese calendario que, por diversas cuestiones, los anteriores no pudieron terminar.
Fernando de la Rúa no terminó el mandato, en 1996, por haber asumido la presidencia de la Nación en 1999; lo reemplazó Enrique Olivera y a éste, mediante elecciones, Ibarra, quien fue reelecto en 2003 pero destituido en 2006, tras la tragedia del local Cromañón. Pero Ibarra tampoco estuvo 4 años en el primer período, porque una ley acortó su mandato para que las elecciones porteñas coincidieran con las nacionales, algo que, por la crisis de 2001, nunca se cumplió. A Ibarra desplazado lo continuó Jorge Telerman. De ese modo, ninguno se mantuvo un período completo.
También la vicejefa Gabriela Michetti llega con un sino, el de los vices. Olivera, debió reemplazar a De la Rúa y Telerman a Ibarra. Fueron oportunidades para que los vices cobren protagonismo, ya que anteriormente, Cecilia Felgueras, la vice de Ibarra, quedó relegada a su despacho. La tropa de Telerman recordaba por estos días que el jefe saliente también fue relegado en sus funciones, a pesar de haber tenido a cargo -además de la vicejefatura- el Ministerio de Acción Social. Michetti se ocupará de parte de esa área, Derechos Humanos, que ha quedado en el organigrama de Macri bajo su órbita y donde piensa nombrar a Helio Rebot, el legislador que ha dejado su banca y que se destacó por definir con su voto el desalojo de Ibarra.
Macri llega con la idea de desplegar obra pública y conseguir lo que quienes lo antecedieron en el sillón no han logrado: completar la autonomía que el distrito recibió acotada hace una década. Cree, que la presidente será generosa en ese sentido y hasta le concederá la Policía que reclama, pero sabe que el bloque Frente para la Victoria, en la Legislatura porteña, no le hará fácil el mandato. Lo ha dicho Alberto Fernández a sus legisladores: «Nosotros somos la oposición», como si hubiera dudas.
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