Néstor Kirchner comunicó ayer a los obispos, a través de Oscar Parrilli, que no iba a poder asistir a la reunión con la Comisión Permanente del Episcopado, como estaba acordado. Para compensar la inasistencia y que no vuelva a interpretarse como un desaire, ordenó a Carlos Tomada y a Daniel Filmus que emitan un decreto por el cual el Estado se hará cargo del aumento salarial docente en los colegios privados. La Iglesia controla 4.500 en todo el país. Los prelados seguirán esperando una entrevista que se realizaría antes de la primera semana de setiembre, cuando comenzará el Congreso Eucarístico Nacional.
Nadie sabía ayer la fecha de esa entrevista, que ya va adquiriendo dimensión mítica por las dificultades que presenta su realización (hay que esperar que el monopolio «Clarín» la acompañe con el trillado título «El día que Kirchner recibió a los obispos», como hace a cada rato con escasísima imaginación).
Más allá de ese misterio de calendario que Kirchner controla con pasión a veces inexplicable, la cumbre con los prelados tiene de hecho una fecha límite: entre el 1 y el 5 de setiembre se realizará en Corrientes el X Congreso Eucarístico Nacional. Para esa ocasión, como adelantó ayer este diario,
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