El ministro del Interior, Aníbal Fernández, se amigó ayer con Hebe de Bonafini, quien, tiempo atrás, lo había inculpado por el ataque de policías de la Federal a piqueteros. Pero ayer, Fernández le entregó subsidios para obras de la agrupación Madres de Plaza de Mayo, con lo que Bonafini guardó, al menos hasta nuevo aviso, sus quejas por el estilo que el bonaerense le da al manejo de las fuerzas de seguridad. Dejó las convicciones fuera del despacho del ministro.
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