Del primer y fuerte discurso pronunciado por Néstor Kirchner, en oportunidad de la deserción de Carlos Menem, conservó una frase sobre la década del '70, en la cual él se presume como activo participante de los movimientos guerrilleros (Montoneros). Repitió que no dejaría en el umbral de la Casa Rosada sus convicciones de entonces. Como es conocido, algunos miembros de aquellas organizaciones hoy aparecen al lado del Presidente. De ahí que sorprendiera, en uno de los palcos, la presencia de Francisco Aguirre -invitado de Eduardo Duhalde-, un nicaragüense vinculado a la CIA, a los sectores más derechistas de los Estados Unidos y activo enemigo de distintos movimientos revolucionarios de Centroamérica. Es cierto, estaba en los umbrales del Congreso.
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