Las filtraciones de los Pandora Papers pusieron en el ojo de la tormenta a Aldo Roggio. Según la investigación el empresario creó tres sociedades offshore desde 2017 para operar cuentas bancarias en Suiza y los Estados Unidos.
Roggio tambiéne stá implicado en el caso de los cuadernos de la obra pública.
Las filtraciones de los Pandora Papers pusieron en el ojo de la tormenta a Aldo Roggio. Según la investigación el empresario creó tres sociedades offshore desde 2017 para operar cuentas bancarias en Suiza y los Estados Unidos.
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La información que develó el Consorcio Internacional de Periodistas (CIJ) reveló que Roggio constituyó las firmas offshore en Islas Vírgenes Británicas a mediados de 2016 y ubicó a sus hijos como beneficiarios finales.
Ocho meses después, en marzo de 2017, se abrieron cuentas bancarias a nombre de esas sociedades en Zurich, Nueva York y Miami.
Ese movimiento del empresario argentino ocurrió poco después de ser denunciado en una de las causas que integró el capítulo argentino del Lava Jato en Brasil.
En paralelo se había presentado como uno de los “arrepentidos” clave en la causa de los cuadernos, en la que confesó haber pagado sobornos y aportes ilegales al kirchnerismo.
La aparición de Aldo Roggio en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas había puesto en alerta máxima a los agentes desde el estudio Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal), encargados de gestionar sus negocios offshore.
El bufete de especialistas lo consideraba como un cliente de “nivel 6″, es decir, de “alto riesgo”. Esta categoría le fue brindada ya que Roggio figuraba en aquel momento como vicepresidente de la Cámara Argentina de la Construcción, por lo tanto era una personalidad destacada por su rango en el mundo financiero.
Benito Roggio e Hijos es una histórica contratista de obra pública y concesionaria de servicios estatales. Con los avances de las investigaciones sobre el capítulo argentino del Lava Jato y la llamada “causa cuadernos”, la vida de Aldo y el resto de la familia tuvo una suerte distinta.
Ya en julio de 2016 la sociedad Gotland International Limited fue registrada en Islas Vírgenes, con el empresario y sus tres hijos como sus apoderados y beneficiarios finales.
Días después, Roggio creó Graymark International Limited con el objetivo de montar un fideicomiso ciego a favor de sus tres hijos.
En octubre de ese año fue un paso más allá e inscribió la sociedad Linhill International Limited con empleados del bufete Alcogal como directores nominales, aunque Aldo y sus tres hijos continuaban como accionistas.
En marzo de 2017 el clan Roggio firmó el primer documento para abrir una cuenta bancaria a nombre de Gotland International Limited en los bancos EFG Bank y EFG Capital en Zurich y Miami. Este movimiento contaba con la autorización para operar y disponer de los fondos de esas cuentas.
Luego abrieron cuentas en el JP Morgan de Nueva York a nombre de Gotland International Limited, según consta en una carta que integra los archivos del estudio Alcogal. Para entonces los tribunales nacionales estaban detrás de Aldo Roggio.
En febrero de 2016 una denuncia por irregularidades en las contrataciones de Aysa para la planta potabilizadora de Paraná de las Palmas recayó en el juzgado federal de Sebastián Casanello.
En diciembre de ese año desde Estados Unidos se dio a conocer que los ejecutivos de Odebrecht habían admitido el pago de sobornos en Argentina, uniendo las pistas.
Casanello envió a los tribunales orales la causa de Aysa en 2019. Esto derivó en las implicaciones del caso Lava Jato (en el capítulo argentino del entramado) donde figuraban varias constructoras locales que eran socias de la empresa brasileña.
En octubre de 2020, tanto Aldo como su hermana Graciela, decidieron ceder sus acciones a sus hijos para correrse del holding argentino.