Pánico sindical por fondos
Néstor Kirchner puso en acto anoche el infierno más temido por los sindicalistas. Los intimó a encuadrarse detrás de su gobierno so pena de sacarles el manejo de los fondos de las obras sociales que iría, según un proyecto oficial, a un sistema de débito automático en la AFIP y en beneficio de los prestadores de salud (clínicas, etcétera). El gobierno pide a cambio de no tocarles la caja una acelerada unidad y ayuda para disputarle la calle al piqueterismo. La idea seduce en el oficialismo por el esmeril sobre la ladeada columna vertebral del peronismo. Alegra también a la izquierda, que sueña con coparle las organizaciones a un sistema que desplazó desde control sindical hace 70 años, cuando advino al poder el peronismo.
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• Argumento
Ya van a ver cómo se vuelve todo automático si no se juntan y no le dan una mano al gobierno en pacificar la calle que amenaza con sangre el 20 de diciembre, es el argumento oficial. Le respuesta de «los gordos» de todas las bandas fue inmediata, juntaron las dos cúpulas el miércoles por la noche para prometerle al gobierno unidad sindical para marzo.
Se reunían anoche en el gremio de Sanidad los dirigentes sindicales de la CGT: trataban el pedido de Kirchner de que este cuerpo se unifique con la rama disidente que encabeza el camionero Moyano. Hasta ahora, por lo que se sabe, hay varios gremialistas comprometidos con el Presidente en apresurar la unidad para marzo del año próximo, pero ahora falta que convenzan al resto de «los gordos» que no se mostraban demasiado interesados en cerrar un trato con Moyano. A su vez, como se sabe, éste se dispone a acompañar la prisa ya que por el momento -y por las gracias que le ha concedido el mandatario en materia sindical- es hombre funcional a los intereses del gobierno.
Aunque hay discrepancias, quienes se entrevistaron con Kirchner (Gerardo Martínez, Eduardo Zanola, Oscar Lescano, Reynaldo Hermoso) son los más propensos a completar la unidad y designar un nuevo secretariado de la CGT para marzo. Les resta convencer a personajes como el dueño de casa en la ocasión, Carlos West Ocampo, y otra hilera que lo sigue. No estaba clara la posición de Armando Cavalieri y se suponía que Luis Barrionuevo también adscribiría a la necesidad de unificar personería en una sola CGT, aunque en las últimas horas estuvo distraído por su comparencia ante el juez Bergés por los disturbios en el fútbol.



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