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2 de diciembre 2005 - 00:00

Panorama y actos

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Estas minirreuniones son para Kirchner el calmante para su sueño, aún pendiente, de llenar de gente vociferante una Plaza de Mayo, un estadio de River, de Vélez Sarsfield, una Plaza de los Dos Congresos, estadio de Ferro Carril Oeste (adonde convocaban siempre los radicales porque, además, está en zona de clase media donde tuvieron más eco), Luna Park, estadio de Obras, Federación de Box, un cine Gran Rex, teatro común (generalmente el Coliseo), polideportivo. Esta es la tradicional
En este «termómetro» de adhesión de masas la escala mayor es la que nunca se menciona por inalcanzable: «llenar una avenida 9 de Julio» y no la punta norte hasta llegar a Libertador, como hacía el músico Zubin Mehta y algunas veces Mariano Mores, sino con centro y palco en el Obelisco y hacia ambos extremos, sur y norte, y para ambos lados de Corrientes. La primera vez que fue «llenada» -más de un millón de personas- fue el 22 de agosto de 1951 en acto que se llamó «Cabildo abierto del Justicialismo» y allí Eva Perón, a once meses de su fallecimiento, pronunció el histórico discurso donde anunció su renunciamiento a acompañar a su esposo, el general Perón, como vicepresidente para las elecciones que el militar ganaría el 11 de noviembre de 1951.

Las dos veces siguientes que se logró «llenar la avenida 9 de Julio» fue hace 22 años, cuando en 1983 el Justicialismo proclamó, en medio de gran fervor por el inminente retorno a la Democracia y ante una verdadera multitud, su fórmula presidencial Italo Luder-Deolindo Bittel. En ese momento el dirigente justicialista Herminio Iglesias, caudillo de Avellaneda, quemó el cajón que simbolizaba al radicalismo. Pocos días después, aunque nadie lo suponía pero tocados por el gesto de Herminio, la Unión Cívica Radical logró similar multitud para proclamar su fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez. Tanta gente insinuaba el triunfo, que sobrevendría luego en urnas para el ansiado retorno a la Democracia, en el mayor acto público que se recuerde del centenario partido en toda su historia. Fueron las últimas grandes concentraciones políticas de la calle.

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