¿Pasó todo?
Distantes, fríos, con mínimos reproches durante 50 minutos, Cristina de Kirchner ayer con Julio Cobos. Siguen juntos, pareja por conveniencia. Fue el primer encuentro desde que él votó en contra del gobierno y de que ella, sin ambages, lo considerara un traidor (lo sigue pensando). Tensos los dos, temerosos de la institucionalidad, reclamando él participación y ella, recargada, recordándole los compromisos de un vicepresidente. Asperos, pero gentiles, si hasta él partió a Mendoza en un avión que ella le destinó (el Estado no repara en gastos). No hubo fotos ni comentarios de las partes, ni afloró la sonrisa eterna de Sergio Massa (presente con Florencio Randazzo) para estos casos.
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Antes y después del encuentro, Cobos intentó evitar las fotografías. El vicepresidente había pedido que la reunión se realizara a solas con la Presidente, pero el gobierno decidió incluir a Massa. Después del cónclave, el titular del Senado partió en avión a Mendoza al funeral del padre de la novia de su hijo.
Cristina de Kirchner, comprensiva, le ordenó al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que pusiera a disposición del vicepresidente el Tango 10 en el sector militar del Aeroparque. La última vez debió ir en auto a su provincia.
El vicepresidente llegó a la Casa Rosada a las 18.23 con la intención de arrancarle a la Presidente una ratificación del rumbo de la Concertación Plural, experimento electoral que derivó en la fórmula oficialista entre Cristina de Kirchner y Cobos. «La reunión se realizó por respeto a las instituciones, que es lo que los argentinos esperan», fue el único detalle que brindó el jefe de Gabinete en una conferencia de prensa junto a Florencio Randazzo. El acuerdo entre Cristina de Kirchner y Cobos fue mantener la confidencialidad del encuentro.
Un día después del voto desempate de Cobos contra las retenciones móviles, la Presidente criticó en un acto en Chaco a los dirigentes que «defeccionaron». No fue la única descarga del kirchnerismo contra el vicepresidente. Cinco horas después de aquella maratónica sesión en la Cámara alta, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, desplazó al subdirector de Combustibles, el mendocino Alejandro Rodríguez, antiguo colaborador de Cobos en la gobernación, y a cuatro directores del área. Hasta anoche no se habría confirmado la reincorporación de estos funcionarios si es cierto que la Concertación Plural sigue existiendo.
«La reunión fue seria y sobria, sin adjetivaciones ni a personas ni a conductas», sostuvo Massa, a través de una escueta conferencia de prensa en la que no se permitieron preguntas. «Es muy importante que la entrevista se haya mantenido con carácter reservado», agregó el jefe de ministros.
El anuncio de que la Presidente recibiría a Cobos fue realizado en la tarde de ayer por el mismo Massa en la Sala de Periodistas de la Casa Rosada, e incluyó un furcio del funcionario, quien explicó que estaba confirmado el encuentro entre «el presidente y la vicepresidenta».




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