Abrazo fraternal entre la presidente electa, Cristina de Kirchner, y el ungido
Daniel Peralta en Santa Cruz, ante la atenta mirada del doblemente mentor,
Néstor Kirchner.
Con una fugaz participación de Néstor y Cristina de Kirchner -las estrellas centrales del día-, asumió ayer en Río Gallegos como gobernador electo el hasta ahora mandatario de transición, el justicialista Daniel Peralta.
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Sin embargo, no faltó el intercambio de loas mutuas, mientras que el Presidente saliente aseguró que vivió «como un ciudadano» su último día como jefe de Estado.
Tras arribar en la noche del sábado en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña, esquivó el matrimonio la primera parte de la ceremonia, para hacer su entrada en el Boxing Club -donde se vieron algunos sugestivos claros en las gradas-minutos antes de la jura de quien fuera ungido por Kirchner en mayo para reemplazar al renunciado Carlos Sancho, en medio de la crisis. Las urgencias de agenda por el recambio presidencial le impidieron a Peralta contar con un discurso de la saliente Primera Dama fuera del acto, como sí lo tuvo un día antes su par chubutense, Mario Das Neves. No obstante, quedó nuevamente ratificado el mutuo apoyo.
Ante la mirada de varios funcionarios nacionales -aunque faltaron los emblemáticosministros de Planificación, Julio-De Vido y de Desarrollo Social, Alicia-Kirchner-, Peralta llamó a abrir «canales de diálogo». En referencia a Cristina, dijo que será «una gran presidenta» y que representará «el nuevo amanecer de la Patria», además de confirmarque el viernes estará en Río Turbiopara encabezar un acto. En retribución, antes de volar a las 13.30 a Buenos Aires, Néstor se mostró «feliz porque empieza una buena etapa para la provincia», y prometió no descuidar su tierra. «Estaré acá, ésta es mi casa», dijo.
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