Piqueteros peor: cortarían ahora todas las rutas
Son pocos, pero cada día más violentos, frente a un gobierno que se escabulle en un doble discurso: se dice inflexible, pero anuncia que no habrá represión. Los activistas de Raúl Castells le quieren manejar los planes de ayuda al ministro Carlos Tomada, sentados a su escritorio y controlando cómo se entregan. Crecen las amenazas de cortes en todas las rutas del país. Néstor Kirchner, por su lado, quiere probar otra vez que domina a los «piqueblandos» premiándolos con anuncios de obras, que hará mañana en un acto en La Matanza.
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A la derecha, piqueteros del ala dura impedían ayer el acceso al Ministerio de Trabajo, en la Capital Federal, con palos en la mano. A la izquierda, Raúl Castells se asoma desde el hall del edificio donde permanece en huelga de hambre.
A diferencia del fin de semana, cuando no llegaba al centenar la presencia de manifestantes acampando en la avenida Alem, ayer a ese paisaje se le agregó, además de un número mayor de asistentes, la sensación térmica de 30 grados por la tarde sobre restos de una olla popular celebrada a mediodía que se esparcía por toda la cuadra y mantas desplegadas en el pavimento con niños, hombres y mujeres en estilo camping, ya con las carpas plegadas. La Policía, durante la jornada, se apostó en la calle 25 de Mayo, donde el Ministerio tiene su entrada trasera. Una hilera de agentes entre Viamonte y Tucumán controlaba la circulación y acceso al Ministerio, lo mismo que una hilera de piqueteros se instaló, evitando el paso, atravesando 25 de Mayo.
En la avenida Alem no había policías, salvo un patrullero en la esquina de Viamonte y un agente en la otra esquina, ante los piqueteros identificados con chalecos amarillos y los ya característicos palos que portan en cada ocasión.
Apenas una media docena de micros se estacionó portando a los manifestantes de los grupos del Bloque Piquetero Nacional que se sumaron a la protesta. El Polo Obrero llegó con Néstor Pitrola, cuando ya la legisladora de Izquierda Unida Vilma Ripoll había incursionado por el hall de Trabajo.
• Precio
«Tengo 2.400 personas desesperadas», comentaba Castells casi como precio de la negociación que esperaba se produjera luego del acto. En cambio, al consultar en el Ministerio de Trabajo, los funcionarios aseguraron que «no tiene él esa cantidad de planes, tendrá 200 y aún si tuviera 2.400 está muy lejos de los 252.000 que se arroga querer auditar».
En ese clima, al caer la tarde se despoblaba la avenida Alem, para retomar la protesta pasado mañana, en una marcha desde el Obelisco hasta el Congreso, que preparan diez organizaciones de piqueteros, para reclamar la derogación de la ley laboral y sumarle a esa demanda la restitución de los 252.000 planes Jefas y Jefes de Hogar dados de baja de más de 1.700.000 que reparte el gobierno.



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