10 de febrero 2004 - 00:00

Piqueteros peor: cortarían ahora todas las rutas

Son pocos, pero cada día más violentos, frente a un gobierno que se escabulle en un doble discurso: se dice inflexible, pero anuncia que no habrá represión. Los activistas de Raúl Castells le quieren manejar los planes de ayuda al ministro Carlos Tomada, sentados a su escritorio y controlando cómo se entregan. Crecen las amenazas de cortes en todas las rutas del país. Néstor Kirchner, por su lado, quiere probar otra vez que domina a los «piqueblandos» premiándolos con anuncios de obras, que hará mañana en un acto en La Matanza.

A la derecha, piqueteros del ala dura impedían ayer el acceso al Ministerio de Trabajo, en la Capital Federal, con palos en la mano. A la izquierda, Raúl Castells se asoma desde el hall del edificio donde permanece en huelga de hambre.
A la derecha, piqueteros del ala dura impedían ayer el acceso al Ministerio de Trabajo, en la Capital Federal, con palos en la mano. A la izquierda, Raúl Castells se asoma desde el hall del edificio donde permanece en huelga de hambre.
Los piqueteros del ala dura tensaron más la relación con el gobierno al amenazar ayer con «cortar todas las rutas nacionales del país y los accesos a la Capital Federal», a partir del lunes, si no les restituyen planes Jefas y Jefes de Hogar, pero el gobierno también se mostró inflexible, reiteró que no habrá represión contra los manifestantes que complican el tránsito en el centro porteño, pero tampoco se devolverán los beneficios.

Esos piqueteros duros del Movimiento de Jubilados y Desocupados de Raúl Castells que lidera Gustavo Giménez amenazaban ayer al gobierno con hacer una auditoría y puntear los 252.000 nombres dados de baja. Casi un acto de gobierno de los piqueteros que no dejan que el ministro de Trabajo entre en su oficina del Ministerio. Esperaban que, concluido el acto que protagonizaron en la calle, Carlos Tomada los llamaría. Desde el Ministerio se endureció en cambio la postura: «Para auditar está la auditoría, no son de Castells los planes y si tiene una lista que considera que puede haber sido dada de baja por error, que la mande. En estas condiciones no habrá diálogo», aseguraron los voceros ministeriales.

• Música de fondo

Cánticos con insultos a Néstor Kirchner y canciones de homenaje al Che Guevara fueron la música de fondo de los piqueteros que ayer complicaron la Capital Federal con un acto en reclamo por 252.000 planes Jefas y Jefes de Hogar que se dieron de baja.

Algo más de mil personas de distintos grupos de piqueteros del ala dura se desparramaron durante todo el día sobre la avenida Leandro Alem, entre Viamonte y Tucumán, frente a la sede del Ministerio de Trabajo, a pocas cuadras de la Plaza de Mayo, donde una decena de militantes, encabezados por Raúl Castells, permanece en huelga de hambre desde el viernes pasado. La concurrencia fue mayor que la del viernes, al acoplarse otros grupos de piqueteros, pero mucho más escasa de la que pretendían Castells y sus seguidores, que llegaron a pensar en llenar con cerca de diez mil personas la calle.

El acto estaba previsto para las 17, pero Castells habló recién a las 19 y desde dentro del hall del Ministerio, sin subir al escenario que se había armado en la calle, para no salir del edificio y evitar que la Policía no le permitiera el ingreso luego.

A diferencia del fin de semana, cuando no llegaba al centenar la presencia de manifestantes acampando en la avenida Alem, ayer a ese paisaje se le agregó, además de un número mayor de asistentes, la sensación térmica de 30 grados por la tarde sobre restos de una olla popular celebrada a mediodía que se esparcía por toda la cuadra y mantas desplegadas en el pavimento con niños, hombres y mujeres en estilo camping, ya con las carpas plegadas. La Policía, durante la jornada, se apostó en la calle 25 de Mayo, donde el Ministerio tiene su entrada trasera.
Una hilera de agentes entre Viamonte y Tucumán controlaba la circulación y acceso al Ministerio, lo mismo que una hilera de piqueteros se instaló, evitando el paso, atravesando 25 de Mayo.

En la avenida Alem no había policías, salvo un patrullero en la esquina de Viamonte y un agente en la otra esquina, ante los piqueteros identificados con chalecos amarillos y los ya característicos palos que portan en cada ocasión.

Apenas una media docena de micros se estacionó portando a los manifestantes de los grupos
del Bloque Piquetero Nacional que se sumaron a la protesta. El Polo Obrero llegó con Néstor Pitrola, cuando ya la legisladora de Izquierda Unida Vilma Ripoll había incursionado por el hall de Trabajo.

• Precio

«Tengo 2.400 personas desesperadas», comentaba Castells casi como precio de la negociación que esperaba se produjera luego del acto. En cambio, al consultar en el Ministerio de Trabajo, los funcionarios aseguraron que «no tiene él esa cantidad de planes, tendrá 200 y aún si tuviera 2.400 está muy lejos de los 252.000 que se arroga querer auditar».

En ese clima, al caer la tarde se despoblaba la avenida Alem, para retomar la protesta pasado mañana, en una marcha desde el Obelisco hasta el Congreso, que preparan diez organizaciones de piqueteros, para reclamar la derogación de la ley laboral y sumarle a esa demanda la restitución de los 252.000 planes Jefas y Jefes de Hogar dados de baja de más de 1.700.000 que reparte el gobierno.

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