Por una semana, el PJ vivió entre los humos de una ucronía: Daniel «Chicho» Basile es el sparring de Alberto Balestrini y, el 30 de noviembre, con despliegue marcial, el peronismo que responde a Néstor Kirchner celebra una victoria sobre el duhaldismo residual.
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El simulacro terminó: Basiletiene las horas contadas como candidato a jefe del PJ bonaerense. El martes -o antes- la Junta Electoral que comanda Hugo Curto anunciará que la boleta que vindica a José Ignacio Rucci no está en condiciones de competir.
La alternativa de permitir que el «Chicho» de Las Flores sirva como legitimador de la primaria que proclamará a Balestrini, que se evaluó en la cima del PJ, se derrumbó: con una enumeración de «irregularidades» como argumento, decapitarán la cruzada basilista.
Aquella idea -que este diario anticipó el viernes pasado- suponía dejar jugar a Basile para vapulearlo en las urnas y venderlo, luego, como una derrota de Eduardo Duhalde. Entonces no se computó un factor: el costo de la metralla permanente del adversario.
En teoría, según gritan desdela calle Matheu, la « desprolijidad» de la presentación de Basile es tal que sería imposible «admitirlo como candidato». Curto lo graficó: «No nos va a alcanzar el papel para escribir todas las irregularidades (cometidas)».
Basile, sin embargo, no se entregará mansamente. Ayer se atrincheró en un hotel de Recoleta para exponer su propia versión del proceso electoral, que -claro- consideró anómalo. Apuntó, además, contra el apoderado partidario, el diputado Jorge Landau.
Blanco
Entre el menú de imputaciones genéricas sobre la interna, Basile eligió a Landau como blanco preferido por la inscripción, en el padrón partidario, de todos los nuevos afiliados -más de 400 mil anotados en setiembre- con fecha de ingreso el 5 de febrero.
Ese «error» tiene su lógica: la carta orgánica impone un plazo mínimo de 6 meses de afiliación para poder votar. Esa disposición impide, en tanto, que los que se sumaron al partido en setiembre no pueden votar en las internas de noviembre. Por eso, su ingreso se fijó en febrero.
Guerrero, Basile amenaza con pedir el desafuero de Landau como diputado para que la Justicia lo cite a declarar sobre lo que, supone, un presunto «delito de acción pública». El florense usa aquel dato para sostener que «el padrón es trucho» y, por eso, la interna debe suspenderse.
Algo es indudable: con sus apariciones y sus bravuconadas sin filtro, Basile logró irritar a la cúpula del PJ. Y no afloja: ahora quiere que Balestrini, «si lo deja Kirchner», acepte reunirse con él para discutir la conformación de una junta electoral «ecuánime».
La incomodidad que sembró el anti-K diluyó cualquier posibilidad de que su lista sobreviva hasta noviembre. Es más: el descargo de la Junta Electoral, que se conocerá como tarde el martes, posiblemente sea sangriento con Basile a quien le facturan que, entre 1993 y 2003, integró la junta electoral del PJ bonaerense.
«Cuando presentó su lista, no cumplió los requisitos que él firmó como miembro de la junta», lo facturan. Curto lo fulminó: tiene 53 candidatos que fallecieron, sólo Basile presentó «la declaración jurada» y no están rubricadas por escribano las firmas de los demás candidatos.
Costuras
Con la «ucronía» Basile en proceso de extinción, el PJ se dedicará a tratar de evitar otras batallas menores: hay gestiones para unificar listas en la Sexta Sección electoral, en el sur de la provincia, y para despejar de boletas los distritos más calientes.
La intención, siguiendo un mandato de Olivos, es reducir la interna a la mínima expresión. Pero, al menos, aun con lista única, el 30 de noviembre tiene que votar 5% del padrón electoral, según lo establece el artículo 65 de la carta orgánica.
Así y todo, hay costuras para eliminar boletas incómodas. Un caso: la que José Antonio Romero encabeza en Lomas de Zamora contra la que comanda Jorge Rossi, el intendente, tan ex duhaldista como Romero, que viene de ser operador de José «Pepe» Pampuro. A Romero se lo tilda de duhaldista residual como si Rossi no lo fuera.
El barrionuevismo, a su vez, deberá moverse con particular atención: las papeletas de Graciela Camaño en San Martín; Domingo Bruno en Morón; Carlos Acuña en Presidente Perón y Esther Barrionuevo en Hurlingham serán analizadas con lupa doble.
Pero, en el ruido, se destaca el caso San Miguel, donde ayer voló la primera trompada. Un grupo ligado al intendente Joaquín de la Torre agredió a Franco La Porta y a un grupo de militantes que lo acompaña, en donde uno de los integrantes sufrió la fractura del tabique nasal.
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