Formales y ampulosos, los peronistas de Buenos Aires esperan hoy contar con la presencia de Néstor Kirchner en las oficinas de Avenida de Mayo al 819 para coronar, ceremoniales, el llamado a internas para elegir nueva cúpula del PJ, pautadas para el 30 de noviembre.
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Previamente tendrán que pasar una franela sobre los muebles: entre el conflicto del campo -que repercutió en los asuntos domésticos del partido- y el receso invernal, hace dos meses que José María Díaz Bancalari no reúne al consejo del PJ bonaerense.
Hoy, sobre el atardecer, con la expectativa -alentada por Alberto Balestrinide la aparición del patagónico, los consejeros que se despiden votarán el cronograma de la primaria y, en paralelo, habilitarán una fugaz y repentina campaña de afiliación.
Se espera un pleno, pero habrá ausencias inevitables: en la conducción actual, electa en noviembre de 2004 bajo el influjo de Eduardo Duhalde, figura un puñado de dirigentes enfrentados con la Casa Rosada.
Desde Chiche Duhalde a Alfredo «Tati» Meckievi; o a Juan José Alvarez, que construye para Francisco de Narváez. Tienen butaca allí otros actores en zona gris: Graciela Camaño y Jorge Villaverde, congelados por la Casa Rosada, o Mabel Müller y Antonio «Tano» Arcuri, ambos, familia Duhalde.
Blanco móvil
Un caso a examinar: Gerónimo «Momo» Venegas, quien se convirtió en blanco móvil de Kirchner durante el conflicto del campo, lo que empujó a reforzar su sintonía histórica con Duhalde, quien lo postuló, al pasar, para competir por la jefatura del PJ provincial.
Demasiada inquietud para Kirchner que, sin embargo, ahora se muestra conciliador con los peronistas díscolos y hasta parece una versión ligth -aunque ese término para su esposa sea, en materia política no culinaria, un despreciodel habitual patagónico belicoso.
Por lo demás, todo listo.
El miércoles pasado, en Olivos, Kirchner postuló ante un grupo de intendentes del interior provincial a Balestrini como su candidato para comandar el PJ. Eso explica por qué el vicegobernador de La Matanza le tire del saco al patagónico para que se aparezca esta tarde por las oficinas de Avenida de Mayo. Quiere, en rigor, que lo bendiga ante el pleno del partido para despejar cualquier mínimo atisbo de duda que perdure entre la dirigencia. Para Balestrini puede ser una venganza exquisita: en setiembre de 2004, sus vecinos de la Tercera Sección le tendieron una emboscada y lo dejaron afuera de la lista de consejeros -el matancero quería encabezar la boleta-, operación que pergeñaron Juan José Mussi, Baldomero «Cacho» Alvarez y Arcuri, entre otros, patrocinados por Duhalde.
Aquel hecho detonó, más tarde, la rebeldía de Balestrini y Solá contra el lomense que un año después derivó en la ruptura entre Kirchner y Duhalde. Hoy, Balestrini vuelve como vicegobernador a la sede de Avenida de Mayo para, pretende, ser rociado por el oro K como futuro jefe del partido.
Los consejeros levantarán la mano para aprobar el cronograma electoral que concluirá con las internas el 30 de noviembre en las que, suponen los K, no tendrán competencia en el plano provincial -más allá de la amenaza duhaldista de subir al ring a Venegas- aunque sí suponen que se producirán pulseos en varios distritos y, quizá, en alguna sección: hace tiempo resulta imposible unificar lista en La Plata. De todos modos, tendrán que esforzarse: para el consejo se eligen 4 integrantes por sección -los que suman 32-, más cinco por la rama femenina, cinco por la gremial y cinco por la juventud -es decir, 15- más el presidente,único candidato predefinido: en total 48 lugares. Más 916 congresales y autoridades de los PJ distritales.
Como nada es azaroso, el consejo en retirada votará hoy también una campaña de afiliación intensiva, pero de corta duración para que los que se incorporen al partido puedan votar en las internas de noviembre. Kirchner abortó la idea de usar un padrón general que dejaron correr algunos dirigentes. Con la apertura de la afiliación, que en realidad siempre está abierta pero ahora se hará una minicampaña -es decir: los punteros saldrán a «pescar» afiliados-, se tira un cable a los intendentes recién electos, como Pablo Bruera de La Plata, Francisco Gutiérrez de Quilmes o Darío Giustozzi de Brown, para que puedan incorporar tropa propia a los padrones de los PJ locales que hasta son manejados por sus rivales territoriales (a saber, respectivamente: Julio Alak, ahora capitán de a bordo en la reestatización de Aerolíneas Argentinas; Sergio Villordo, con auxilio de Aníbal Fernández y Jorge Villaverde, que tiene el soporto de Balestrini), motivo por el cual algunos alcaldes novatos preferían demorar para más adelante la interna partidaria.
Tarea para el hogar, Díaz Bancalari-(que avisa, ¿a quién?, que se está tratando de lograr una lista de unidad a nivel nacional) y Hugo Curto tienen, además, que armar el congreso partidario donde se deberá conformar una Junta Electoral que organice y fiscalice las internas del 30 de noviembre porque la mesa que presidía el metalúrgico caducó meses atrás. En ese instituto partidario ya pide pista, con el guiño de Balestrini, Carlos «Cuto» Moreno, presidente de la Unidad Básica «Néstor Dice»
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