11 de octubre 2001 - 00:00

PJ porteño tras bloque único

Cualquiera sea el resultado electoral, para Aníbal Ibarra se complicará la gestión que requiera leyes en la Capital Federal, ante la movida del peronismo, que intenta sumarse en una sola bancada numerosa que se convierta en primera minoría y tras el éxodo de aliancistas a la agrupación de Elisa Carrió.

Los partidos políticos porteños se rearmarán después del resultado electoral, tras una tarea que ya comenzaron en la Legislatura de la Capital Federal.

El peronismo se reagrupará en la cámara de la Ciudad y, con esa unificación, pretende apresurar el llamado a elecciones internas para presidente del PJ Capital, que se encuentra intervenida desde hace más de un año.

La Alianza mantendrá al radicalismo oficialista en minoría y tratará de reemplazar antes de lo previsto al vicepresidente del cuerpo Jorge Enríquez como parte de la movida.

El pequeño bloque del ARI, que conforma el socialismo democrático por su parte, definirá si seguirá funcional a sus ex socios alianciastas, de acuerdo con la suma de votos que recaude en la votación nacional.

Con una decena de diputados candidatos, la Legislatura porteña se declaró en asueto político y no sesionará este jueves. En cambio, los distintos bloques comenzaron a urdir nuevos armados políticos para estrenarlos la semana posterior a la elección nacional, como un espejo de lo que creen que les depararán las urnas en la Capital Federal.

El peronismo, que ahora está representado en seis bloques legislativos, es el más inquieto por reagruparse y conformar una sola bancada, para sumar en número y convertirse en la oposición mayoritaria a la Alianza, el oficialismo porteño. Actualmente, ese lugar de confrontación lo retiene lo que quedó del original bloque Encuentro que conformaron cavallistas, belicistas y peronistas. La tropa de
Cavallo se retiró en bancada aparte, y por su lado, reabrieron otro bloque algunos peronistas, y uno reciente dos ex belicistas. Así, el presidente del grupo inicial, Jorge Argüello, quedó al mando del residual de las 20 bancas que retenían.

Bloque único

La idea es que el PJ se reúna todo en un bloque que llegaría a juntar a 14 legisladores, contra 21 que aún conserva la Alianza con amplia mayoría de radicales, sólo 7 frepasistas. De ese plantel, quedarían afuera los belicistas puros, en este caso, al margen de los votos que obtenga Gustavo Béliz como candidato a senador, boleta que compite por fuera del PJ porteño.

El radicalismo, a la vez, tiene un pacto de convivivencia hasta fin de año, cuando venza el mandato del delarruista Enríquez, gerente de la Legislatura. Está previsto que lo reemplazará el actual titular de la bancada UCR,
Cristian Caram. El terragnista, jefe de la campaña del candidato senador de la Alianza, podría ocupar antes de tiempo esa silla si Rodolfo Terragno se consagra ganador en la elección nacional. Ya la línea interna que conforma el ex jefe de Gabinete con Jesús Rodríguez venció en las elecciones caseras al oficialismo de De la Rúa y Enrique Nosiglia. Pero ahora no habría un enroque de cargos, sino que, en reemplazo de Caram como titular de la bancada, asumiría un representante de la lista ganadora.

La Alianza estará pendiente del resultado del domingo próximo, porque si
Terragno llegara a convertirse en senador obteniendo la mayoría de votos, también asumiría una banca en la Cámara alta la frepasista Vilma Ibarra, hermana del jefe porteño, quien es actualmente legisladora. El lugar de Ibarra hermana quedaría para un radical que la sigue en la lista y colocaría al Frepaso prácticamente en minoría dentro de la Legislatura. Por eso, intentan los frepasistas que los cuatro diputados que partieron hacia el ARI sigan sumando sus votos para la Alianza, que, como mínimo, necesitará diez voluntades de otros partidos para alcanzar la mayoría simple y veinte para leyes que requieren mayoría especial, como el demorado proyecto de construcción de subterráneos.

La aparición de un bloque opositor numeroso, como sería el nuevo del PJ, le complicarán a
Ibarra su gestión, para empezar en el tratamiento del presupuesto 2002, que ya tiene inclusive rechazo de radicales.

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