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25 de abril 2008 - 00:00

PJ porteño habla de posalbertismo

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Alberto Fernández
La algarabía peronista por la coronación de Néstor Kirchner, ayer en Ezeiza, no es precisamente el clima que avanza sobre los campamentos del kirchnerismo de la Capital Federal. Será, en parte, porque sólo una porción de esos adherentes abona al PJ porteño y para más, no está conforme con las inclusiones el partido a nivel nacional que, de la mano de Alberto Fernández, llegaron desde el distrito. Se queja el sindicalista amigo del gobierno Víctor Santa María (porteros) y toda su tropa de la magra representación.

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Pero no es todo. El gremialista que hasta se animó a decir que el jefe de Gabinete debería renunciar si se ha equivocado, prepara ahora una movida que podría desbancarlo del poder que venía acumulando en la Ciudad de Buenos Aires. El consejo del PJ porteño llamaría a un congreso para buscar «una solución a la crisis de conducción de hecho». Lo que sintetizan con un «Alberto nos ignora».

Con ese alejamiento de facto, el jefe de Gabinete -que recibe reproches como que «por dos años no habló con Andrés Rodríguez» y otros dirigentes-, provocó la reorganización de lo que hoy el oficialismo llama «posalbertismo». De paso, se apresuran a abroquelarse en los temas porteños para evitar que les lleguen las convulsiones del gobierno de Cristina de Kirchner.

Así, ya hay por lo menos cuatro campamentos diferentes que procuran autonomía y ya no esperan la orden del jefe de Gabinete, especialmente los no pejotistas que creen padecer, con la peronización del kirchnerismo, la peor situación.

Un amotinamiento es el del propio PJ que en la práctica conducen Santa María y el legislador porteño Juan Manuel Olmos y que saben que « mientras Alberto esté en la Jefatura de Gabinete será el que manda a pesar de todo». Al mismo tiempo, esos dirigentes arman cada miércoles tenidas políticas con invitados de todos los rubros del kirchnerismo, excepto, claro, los aliados que se encolumnan tras Aníbal Ibarra o su hermana Vilma, que aparecen hoy como la familia de la discordia dentro del kirchnerismo local.

El tercer apostamiento, más diversificado, es el de los transversales que, tras la proclama del titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, conversan por estas horas sobre la posibilidad de armar un nuevo frente político que incluya a los partidos chicos que sobreviven en las sombras del Frente para la Victoria, como el Frente Grande (Alejandro Otero), Red por Buenos Aires (Abel Fatala), Proyecto Popular (Fuks), Movimientos de Asambleas y otros, excluido el de los piqueteros de Humberto Tumini, que ya estarían en retirada del oficialismo.

  • Contraposición

    Quedan otras nuevas agrupaciones como La Cámpora que anima el hijo de los Kirchner y provoca cierto conflicto el partido del cooperativista Carlos Heller. Es que ese ex candidato propone, con Ibarra, ampliar la sociedad política con la que el ex jefe de Gobierno reingresóa la Legislatura, Diálogo por Buenos Aires. Se contrapone ese llamado a la conformación de un frente o coalición, más aún cuando los Ibarra dividen a las tropas.

    El cuarto campamento es quizá el que más mortificaría a A. Fernández. Producto de su propia creación, Daniel Filmus hasta cuenta con sede en San Telmo para nuclear a referentes de todas las tribus del kirchnerismo local. Arma un gabinete porteño para monitorear la gestión de Mauricio Macri, quien lo ha derrotado en la locales a jefe porteño. Pero, además, Filmus aparece casi como el heredero de A. Fernández, al menos en las pretensiones de conducir la política del oficialismo en el distrito que el jefe de Gabinete viene descuidando. Otros que tienen aspiraciones particulares son la diputada Vilma Ibarra, quien estaría dispuesta a hacer un enroque con su hermano en las bancas. Ella buscaría regresar a la Legislatura porteña, mientras que Aníbal quiere presentarse como candidato a diputado nacional.

    Sin embargo, en todos los ámbitos predomina la consigna de «no crear un estado asambleístico», que acumule embates contra el jefe de Gabinete, quien viene manteniendo hoy varios frentes de tormenta. En especial se asegura que las discusiones más fuertes las ha tenido con Néstor Kirchner.

    Para más, desembarcará hoy en el gobierno nacional, de la mano de Julio De Vido, el ex ministro de Obras Públicas de Jorge Telerman, Juan Pablo Schiavi.
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