La presencia del rabino Sergio Bergman en el palco de la marcha organizada por Juan Carlos Blumberg debería desmentir por sí misma la acusación de «derechista» que le quisieron colgar los piqueteros oficialistas a este reclamo por la seguridad.
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Bergman es uno de los mejores discípulos del rabino estadounidense Marshall Meyer, sin dudas una de las principales figuras de la defensa de los derechos humanos durante la dictadura de 1976.
Años más tarde, Bergman fue uno de los fundadores de Memoria Activa, la más radical de las agrupaciones en las que se dividieron los familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA, y de la que se alejó hace algún tiempo por diferencias respecto de la metodología en el reclamo. En la actualidad, Bergman es rabino del templo de la calle Libertad, la más grande y tradicional de las sinagogas argentinas.
También encabeza la Fundación Judaica, que agrupa a diversas sinagogas y realiza una intensa actividad benéfica en varias villas del área metropolitana. Como se ve, nada más alejado del «derechismo» que le quisieron adosar desde las cercanías del gobierno a la demostración de ayer.
De todos modos, no fue el rabino la única figura religiosa en bendecir el acto de anoche: también estuvieron el pastor evangélico Osvaldo Carnibal, el imán musulmán Beytola Cholak y el sacerdote católico Ricardo Fernández Caride.
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