El socialista Héctor Polino, que el gobierno tentó para asumir en la Secretaría de Ambiente, zigzagueaba anoche entre su deseo personal y la disciplina partidaria, para resolver si acepta la oferta o, por tercera vez, rechaza una ofrenda del kirchnerismo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Diez días atrás, a través de Alberto Fernández, al ex diputado Polino le propusieron que asuma como titular de Medio Ambiente, oficina que se desprenderá del Ministerio de Salud para pasar a tener rango propio, bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete.
Polino se confesó ante amigos y camaradas que le agradaría aceptar la oferta -como hizo en los 80, durante el gobierno de Raúl Alfonsín-, pero condicionó esa determinación a un aval expreso del Partido Socialista, cuyo comité se reúne hoy en la Capital Federal.
Ahí radica, justamente, el intrínguilis: Polino espera que sea el partido el que determine si acepta o no el cargo, mientras desde el PS advierten que ésa es una decisión de carácter personal y, como tal, corre por exclusiva cuenta del ex diputado nacional. «Yo voy a hacer lo que decida el partido», le dijo Polino a este diario anoche. «No corresponde al partido decidir sobre ese punto porque nunca recibió ningún tipo de ofrecimiento», retrucó, un rato más tarde, Oscar González, secretario General del PS.
Inquietante
El debate puede, entonces, volverse inquietante. En general, el socialismo se ubica como oposición a Kirchner aunque hay sectores, por caso el santafesino Hermes Binner, que no descartan la convocatoria a la «concertación» que realizó el Presidente. Por eso, la intención original era que el expediente Polino esté resuelto antes de que comience a sesionar el Comité -donde asumirá nueva conducción, con Rubén Giustiniani como jefe y González como dos, y una mesa a la que vuelve Polino- para no embarrar la sesión.
Dejá tu comentario