Hay un dato nuevo sobre las elecciones del domingo próximo, que se analizaba ayer en una tertulia de radicales porteños, referido a la cuestión práctica de las sumas e imputaciones de votos: «El delarruismo tendrá el control de la mayoría de las mesas», sostenían tras un largo análisis sobre relaciones de fuerza y concurrencia al cuarto oscuro.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tomaron en cuenta que a la par del decaimiento de la voluntad de ir a votar, cayó también la oferta de fiscales, la aceptación de presidir mesas o secundarlas y que así, al menos en la Capital Federal, el radicalismo terminará controlando la mayoría de las mesas por contar con mejores tácticas de reclutamiento por esas cuestiones de disciplina partidaria.
Los fiscales, además de presenciar el recuento de votos, controlar la admisión de los votantes y registrar a cada uno, se ocupan de que no falten boletas de sus partidos en el cuarto oscuro, ya sea porque bajen en cantidad por votos o picardías de los ciudadanos.
• Carencia
La crisis de adhesiones que atraviesan los políticos provocó la carencia de esa mano de obra imprescindible, que perjudica especialmente a los partidos nuevos o chicos, casos que se dan en la Capital Federal tanto como en la provincia de Buenos Aires distritos que concentran 50% de los votos argentinos. Ilusa, Elisa Carrió, por ejemplo, cree que podrá convencer a los presidentes de mesa, que designa la Justicia, para que le oficien de fiscales, ante la imposibilidad de cubrir más de 30.000 urnas bonaerenses y 6.640 de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo esos presidentes de mesas podrían terminar siendo los propios fiscales del radicalismo, y en su mayoría delarruistas. En la Capital Federal la Alianza asegura que cubrirá 100% de las mesas con fiscales, pero el Frepaso sólo dará abasto para poner de 15% a 20% de esa porción controladores, el resto correrá por cuenta de la UCR, donde la militancia organizada la acumula en 50% la línea interna presidencial. El peronismo porteño tiene también problemas, mucha tropa del PJ no adhiere a la candidatura del cavallista Horacio Liendo y no prestará a militantes para el control de los comicios. Gustavo Béliz, por su parte, se verá complicado porque podría contar con las estructuras barriales de su socia Irma Roy para la tarea, pero las tensas relaciones entre ambos no le aseguran que esos delegados trabajen a su favor.
A las 8 de la mañana, cuando se abren las escuelas para organizar el acto electoral, durante un rato permanecen sólo los efectivos de las fuerzas de seguridad, que tienen a resguardo las urnas. Este año, se prevé, estarán más solos que nunca. Ya hubo una catarata de excusas de autoridades de mesas que rechazan el nombramiento y la situación pronostica que, como en otros comicios, directamente, sin alegar causa peguen el faltazo las nominados presidentes, vices y secretarios de mesa que designa la Justicia electoral. En esos casos las mesas acéfalas no pueden abrirse y se llevan una sorpresa los madrugadores, porque el delegado de la Justicia electoral asignado a cada escuela tiene la obligación de asignar un titular de mesa, una vez que ya se hacen las 9 de la ma-ñana y comienzan a llegar las señoras mayores con la bolsita de pan recién comprado en la mano: en ese caso el primero que llega a votar es consagrado en el acto a cargo de la mesa.
Pero para esa hora los partidos grandes, como el PJ en la provincia y la Alianza en la Capital, ya enviaron a sus fiscales generales de escuela y a los propios de la mesa, mientras que los partidos chicos tendrán uno por colegio o por distrito. Lo que suelen hacer es ponerse de acuerdo y designar a los mismos fiscales como titulares de mesa, o bien llamar algún militante fiel que corra hacia la escuela para hacerse cargo del acto electoral.
Algunos bonaerenses se preparaban para afrontar esas complicaciones. Luis Patti se aseguró la cobertura de la mitad de las mesas, pero teme que le roben las boletas en el cuarto oscuro los partidos grandes, porque supone que terminarán controlando las urnas. Luis Farinello, en su caso, como está aliado con distintos gremios terminaba ayer de reclutar fiscales que le aseguren que no desaparezcan sus boletas del cuarto oscuro y un veedor a la hora del recuento.
Dejá tu comentario