Sin embargo, quienes se remontan a las instancias fundacionales del kirchnerismo descubren que, contra lo que cabe esperar, las primeras y más estrechas relaciones del Presidente con el sindicalismo se orientaron hacia la ortodoxia gremial. Su iniciador fue Armando «Bombón» Mercado, el esposo de Alicia Kirchner, titular del SUPE de Santa Cruz. Fue él quien, cuando el actual mandatario quiso ser intendente, lo puso en manos de sus jefes Lorenzo Miguel y Diego Ibáñez, quienes apoyaron con recursos (humanos, claro) a la campaña del cuñado con aspiraciones de alcalde. Les fue bien a todos: Kirchner ganó y los sindicalistas vieron crecer en Río Gallegos una proveeduría que, administrada por «Bombón», tuvo incierta fortuna.
De aquellas amistades quedaron algunos registros. Dicen que hasta hay fotos en las que aparecen Kirchner y su esposa Cristina desagraviando a otro ortodoxo,
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