26 de mayo 2003 - 00:00

"¿Quién es la del tapadito blanco?"

Fidel Castro fue el único mandatario invitado que ayer tuvo un tour especial por el Congreso mientras esperaba el comienzo del almuerzo que allí ofreció Eduardo Duhalde a los jefes de Estado. No bien llegó al Palacio, Eduardo Camaño se ofreció para mostrarle las instalaciones de Diputados mientras Jorge Amarfil, secretario administrativo del Senado, le explicaba cómo funciona el sistema de votación informatizado del recinto, que en ese momento estaba todavía vacío. Mientras recorría las bancas, un grupo de periodistas comenzó a llamarlo desde uno de los palcos: «¿Quiénes son?», le preguntó Castro a Camaño. «Ellos son los testigos de las cosas buenas que hacemos en este recinto», le dijo el presidente del cuerpo. El cubano entonces se dedicó a saludar a los pocos periodistas que estaban en el lugar, bajo la vigilancia, discreta, del cuerpo de seguridad traído desde La Habana.

Cuando salían del recinto Castro se frenó por última vez y le preguntó a Amarfil en voz baja: «¿Quién es esa señora de tapadito blanco ahí sentada? El funcionario le contestó con igual sigilo: «Es Luz Sapag, senadora por la provincia de Neuquén», y siguieron su camino hacia el comedor de gala de la presidencia.

Mientras esperaban el comienzo del almuerzo con los jefes de Estado presentes, Castro se dejó fotografiar con los empleados y curiosos que lograron filtrarse al despacho de Camaño y se dedicó a hablar de los placeres del mundo capitalista con Eduardo Duhalde.

Fue entonces cuando Duhalde aprovechó para presentarle a José Luis Gioja: «Bueno, acá le presento a un amigo que viene de una provincia que produce muy buen vino». «¿A usted que vino le gusta más?», lanzó enseguida Gioja. «A mí el tinto, por supuesto, porque es atioxidante y hace bien al corazón», le respondió el cubano. Gioja prefirió no contestar temeroso de que algún mendocino presente trajera a la conversación la vieja discusión que indica que Mendoza cuenta con los mejores tintos y relega a San Juan sólo la producción de los mejores blancos.

•Aplausos

Sin duda la presencia de Castro ayer en el Congreso le cambió el ritmo al acto de asunción presidencial. En el conteo de aplausos se llevó las palmas en todo momento, seguido por Luiz Inácio Lula Da Silva, Hugo Chávez y Ricardo Lagos.

Conociendo ese efecto, Castro esperó hasta último momento para pasar del comedor de la presidencia de Diputados al recinto de sesiones donde ya había comenzado la asamblea legislativa. Sólo Chávez ingresó después de él al recinto, pero esa muestra de vedetismo tuvo su precio: la entrada del venezolano fue opacada por los aplausos y vítores a Castro que todavía no habían terminado.

La imagen que mostró el recinto de sesiones en el momento de ingresar el cubano fue la más fuerte de la tarde. Los diputados y senadores de pie gritaban y aplaudían y se coreó su nombre desde los palcos. Los cronistas y reporteros internacionales veían la escena comparándola con la imagen que se tuvo desde el exterior de ese mismo recinto el día que la Argentina se declaró en default, bajo la presidencia de Adolfo Rodríguez Saá.

Dejá tu comentario

Te puede interesar