No se sabe si para aplazar el humor de los radicales K, o para exaltarlo, que ayer, el ex ibarrista Gustavo López fue cambiado de oficina. El ex secretario de Cultura porteño y uno de los operadores de Aníbal Ibarra en el proceso de su destitución, ocupaba hasta ayer el cargo de presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos, una suerte de coordinación de los canales y radios estatales. Pero, llegó su reemplazo en el marco de cambios pos renuncia de Alberto Fernández, y se nombrará en su lugar a Tristán Bauer. Para no dejar afuera a López, éste ocupará la Subsecretaría General de la Presidencia, es decir, será segundo de Oscar Parrilli.
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Por cierto López no es un hombre de Julio Cobos, aunque venía animando las tenidas con el vicepresidente y el conjunto de radicales instalados en el gobierno de Cristina de Kirchner. Inclusive el voto de la crisis lo enfrentó a algunos compañeros de ruta que ayer no salían del asombro con el nombramiento. Sin embargo López recaló en el gobierno nacional, curiosamente, de la mano de Alberto Fernández, tras no integrar las boletas electorales del año pasado junto a Ibarra, quien no habría dispuesto de suficientes lugares para su tropa más cercana.
Parrilli, en menor escala, también monitorea, como A. Fernández, una porción de la política porteña del oficialismo que se ha quedado, por el momento, sin conducción certera tras la salida del ex jefe de Gabinete.
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