Ayer se confirmó que George Bush visitará el país entre el 3 y el 5 de noviembre. Después irá a Brasil, invitado por Lula da Silva. Cuando la Casa Blanca oficializó esta información, la matizó con otro dato: el gobierno de los Estados Unidos espera que la cumbre de los 34 presidentes «elegidos democráticamente» (es decir, sin Fidel Castro) se pronuncie a favor de la economía de mercado. Esa pretensión viene demorando la aprobación del documento definitivo de la cumbre, ya que Venezuela se opone enfáticamente a ese pronunciamiento económico. También la Argentina, aunque más tímidamente, quiere condenar las «recetas de los '90», que para Washington son las de toda la vida.
George Bush, ayer en una base militar de los Estados Unidos en la cual dio una rueda de prensa. Fue cuando confirmó que vendrá a la Argentina a la cumbre de presidentes de Mar del Plata en noviembre próximo.
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La noticia oficial de la visita de Bush a la Argentina para participar de esa cumbre se divulgó al mismo tiempo que comenzaban las negociaciones sobre la declaración y el Plan de Acción que se aprobarán en Mar del Plata. Ayer, en la OEA, los representantes de los 34 países que participarán del encuentro iniciaron una nueva ronda de discusiones. El problema principal es qué propuesta se hará para dar satisfacción al lema del encuentro interamericano, «Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática». El enfoque predominante es materia de una negociación referida a la mejor manera de alcanzar esos objetivos, que debe quedar redactada en 44 artículos del documento final.
El contrapunto tiene muchos protagonistas, entre ellos un argentino, el vicecanciller Jorge Taiana. Como la Argentina es sede, Taiana es el jefe del Grupo de Revisión de la Implementación de las Cumbres. Por eso ayer este diplomático se encontraba en Washington, en la sede de la OEA, desde donde afirmó que hay que cerrar la brecha entre ricos y pobres «que tensiona a las democracias de la región». Agregó que «la repetición de crisis institucionales en la región en los últimos años, ineludiblemente, nos lleva a pensar en tres conceptos estrechamente vinculados: trabajo, pobreza y gobernabilidad democrática».
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