22 de agosto 2003 - 00:00

Récord: 28 pelean el domingo para gobernar Capital

El domingo próximo, Aníbal Ibarra intentará ser reelecto jefe de Gobierno de la Capital Federal, atado a una cadena de partidos político similar a lo que fue el Frepaso en sus orígenes, pero sin el esplendor que la Alianza le prestó hace tres años, aunque también en esta ocasión cuenta con el apoyo del gobierno nacional.

Mauricio Macri
, con partido propio -Compromiso para el Cambio-, sumó a sellos de centro que acompañaron a Ricardo López Murphy en la elección nacional, pero no avalan la candidatura de Patricia Bullrich, quien se convirtió en el final de la campaña política en su principal rival, al punto que el macrismo ve el fantasma de un acuerdo de la ex peronista con Ibarra.

A diferencia de 2000, Ibarra no lleva radicales en la boleta electoral, aunque mantiene un pacto con un sector de la UCR capitalina, el de funcionarios de su gobierno que parecieran bregar por conservar sus puestos y le dieron la espalda al candidato propio, Cristian Caram. Ese radical, enfrentando personalmente con el jefe porteño, intentará remontar el bochornoso resultado del 27 de abril pasado, cuando Leopoldo Moreau sacó 0,82% de votos en la Capital Federal. En 2001, la misma Alianza logró las dos bancas a senador por la mayoría del distrito, que conservan Rodolfo Terragno y Vilma Ibarra (hermana del frentista).

El PJ, que en 2000 con Raúl Granillo Ocampo de candidato perdió 10 bancas en la Legislatura porteña, no tiene fórmula propia, pero se integró a las listas de Macri, quien, además, es apoyado por un frente de corte peronista que encabeza Santiago de Estrada como candidato a legislador porteño. Por otra parte, Macri recibió el apoyo de los gobernadores peronistas integrados en la Comisión de Acción Política del justicialismo, muestra de la puja entre Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner por la elección capitalina.

Ibarra
prestó su fórmula también al cronista Miguel Bonasso y al legislador Jorge Giorno, quien lleva a una de las funcionarias radicales del gobierno porteño, Silvana Giudice, de primera candidata a diputada nacional.

Del radicalismo que le queda a Ibarra, es un caso curioso el de Cecilia Felgueras, quien, a menos de un año de ejercer la gestión, protagonizó un distanciamiento con el jefe de Gobierno que nunca logró superarse y mantuvo a la vicejefa desde entonces hasta hoy inexistente en cada uno de los escenarios a los que trepó Ibarra. Incluso Felgueras está consustanciada con las actividades de su amigo Horacio Rodríguez Larreta (h), candidato a vicejefe de Macri, alejada totalmente de los pasos de la UCR.

En cambio, Ibarra recuperó apoyo de radicales que hoy están en el ARI, con Elisa Carrió, su principal aliada en esta elección, como Néstor Kirchner, quien mezcló tropa propia en las boletas ibarristas, además de forzar la franquicia para Bonasso, lo que generó una competencia interna dentro de Fuerza Porteña (nueva alianza de Ibarra), que lleva de primer candidato a diputado nacional a Claudio Lozano y de legislador al socialista Norberto La Porta.

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