A pesar de tratarse de un acto al que concurrió una gran cantidad de militares, la vestimenta que predominó entre los presentes fue la de civil, ya que la mayoría de los oficiales que se apersonó no portó su característico uniforme.
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El encuentro fue realizado en la plaza San Martín, sede de la Cancillería argentina, ubicada frente al palacio del mismo nombre y que, coincidentemente, se trata de una figura emblemática del país, justamente, por su triunfante carrera militar y por los logros conseguidos a lo largo de su vida.
El clima que se vivió entre la numerosa concurrencia, en torno al Monumento a los Caídos en la Guerra de Malvinas, fue de entusiasmo. «Estamos orgullosos de estos nuevos oficiales, son una nueva generación que merece portar estos uniformes», fue lo expresado entre el público, que incluyó a marplatenses que llegaron especialmente. Se anunció también que al mismo tiempo había ciclos similares en el interior del país.
Aunque no fue una tarde helada, la temperatura hizo que los concurrentes sacaran sus abrigos y pieles para soportar el clima, en las inmediaciones del mástil de la plaza que coronó un acto en el que se repartieron escarapelas y se coreó «¡Argentina! ¡ Argentina!».
El público, en su mayoría, estuvo integrado por personas de más de 50 años pero también asistieron mujeres y había jóvenes, como los dos oradores (ver nota aparte), acompañados por sus familiares y «camaradas» que se encontraban en la plaza.
«Tanto tiempo sin vernos, capitán», decía un integrante del Ejército y, abrazo mediante, se reencontró con un antiguo amigo que no veía hacía tiempo.
Previo a que se iniciara el acto, algunos de los encargados de la organización repartieron varios folletos y escarapelas, y hastaun cuadernillo con la «Síntesis del modelo de la comunidad organizada», con prólogo de Mohamed Alí Seineldín.
A pesar de que los militares presentes coincidieron en «no hacer nada político en este acto», entre los asistentes estuvo presente una bandera negra con letras blancas con la leyenda «Basta de montoneros resentidos», que se mantuvo en alto hasta bien entrado el acto. Ese fue el único cartel que se observó en la plaza que no fue decorada.
Lo que sí hubo fueron aplausos, vítores y gritos a favor de los oradores. «Viva la Patria» y «viva el Ejército Argentino», seguidos de eufóricos aplausos y algunas lágrimas por los discursos de los conferencistas fueron moneda corriente entre el público reunido. También se nombraron, uno a uno, a varios militares asesinados cuyos nombres eran respondidos con «presente».
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