15 de diciembre 2014 - 15:57

Represor Barreiro dijo que tiene más datos de fosas comunes

Desde una cárcel de Córdoba, el represor Ernesto "Nabo" Barreiro reveló que posee información sobre otras presuntas "fosas comunes" en esa provincia donde se enterraron cuerpos de detenidos ilegales durante la última dictadura militar.

El exmilitar ya ventiló información sobre algunos lugares donde se habrían realizado enterramientos clandestinos de víctimas del terrorismo de Estado, como la zona de los hornos de La Ochoa, donde ya se hallaron restos de óseos humanos, en otro cercano en proximidades a La Perla, y en la localidad de Villa Ciudad de América.

"No fui jefe de torturadores, fui jefe de un grupo de contrainteligencia, que entre otras cosas, interrogaba. Estoy en el marco de un juicio donde tengo que demostrar que es cierto, y que no lo es", dijo al inicio de la larga entrevista con la emisora Rock & Pop.

"La principal arma para constituir un grupo de colaboradores es la negociación con el detenido, que fue la clave del éxito. Negociamos con un grupo de personas y las principales organizaciones con un nivel de información importante y nos permitió evitar la tortura. La tortura es un elemento totalmente ineficaz, no sirve para nada cuando uno tiene objetivos serios y de que las personas se vean afectadas lo menos posibles a cambio de datos", consideró.

Barreiro está imputado por 518 delitos: 228 privaciones ilegítimas de la libertad agravadas, 211 imposiciones de tormentos agravados, 65 homicidios calificados, 13 imposiciones de tormentos seguidos de muerte y la sustracción de un menor de diez años. "Era teniente primero, pero me ponen como si fuese segundo de (Jorge) Videla, yo tenía ventipico de años", se intentó defender.

"Las personas que me sindican como torturador, los principales testigos que van a todos los juicios, son las que trabajaban con nosotros, con todos ellos se negoció de distinta manera, con distintos argumentos", lanzó. En ese instante, le endilgaron que la decisión de trabajar o la negociación no eran voluntaria, ya que existía a posibilidad de matarlos. "Uno de los imputados reconoció públicamente la convivencia de tres años con una de las detenidas colaboradas, y nadi le puso una pistola en la cabeza", respondió Barreiro.

"Hay 15 o 16 de sobrevivientes, de un grupo de 300 ¿por qué no negociaron? Porque tuvieron el coraje y la valentía de no aportar datos", aseveró, y prometió dar más datos de las víctimas: "Según nuestras cuentas primarias, hay 300 y pico de desaparecidos. Voy a dar datos (de cómo desaparecieron y dónde están) cuando termine esto (por el juicio), que es muy engorroso. Cuando le consultaron por qué desaparecían, mandó a preguntar a Videla, Menéndez y Suárez Mason".

Al defender el vetusto pensamiento de la obediencia debido, dijo: "No tenía nada que ver con las decisiones, es más, pudo haber decisiones que tomaron con las que no estaba de acuerdo".

"En los asesinatos no tuve nada que ver. En el juicio yo no hablo cuando yo quiero. No maté a nadie, ni di la orden de hacerlo. Si torturé, lo voy a decir en el juicio", sostuvo.

Fosas comunes

En otro tramo de la entrevista fue consultado por las fosas comunes y surgieron algunas contradicciones. "No tengo absolutamente nada que ver con esos hechos. Los conocí porque el Equipo (Argentino) de Antropología (Forense) dice que encontró hace dos meses restos de personas acá en los hornos. Respecto de los hornos no tenía la menor idea", manifestó.

Ahora, sobre las fosas comunes que él dijo conocer, aseguró que la información surge de los expedientes judiciales. "María Elba Martínez, de Serpaj, hizo un investigación extraordinaria, representando a (Adolfo) Pérez Esquivel. Esa investigación derivó en un dirección que no era la pretendía. Hay una la causa, la 9.481, que tiene una información apabullante y pone en evidencia la corrupción de la fiscalía, no solo de mi juicio", enfatizó.

Pero en otro tramo de la entrevista, anticipó que dará más información a la ya aportada hasta ahora. "En total son 25 nombres, y estamos rondando sobre otro lugar", aseveró, pero dijo que no puede determinar la cantidad de víctimas porque es "más complejo, son otras cifras" y que "probablemente" sean un número mayor.

"Dónde enterrar a los desaparecidos lo decidía el Comando de la Brigada 4, que a su vez era del área 311, en el marco de la Comunidad Informativa, que la integraban todos os jefes de inteligencia de Córdoba, pero nunca supimos de las fosas. La información de quiénes sabían está en poder de la Justicia desde 2005", explicó.

Barreiro fue desde 1977 jefe de la sección política del Destacamento de Inteligencia 141 del III Cuerpo de Ejército, y es señalado como uno de los principales integrantes de "la patota" del centro clandestino La Perla.

Falso arrepentimiento

"Si hay una cosa de la que me arrepiento, a medias, es de no haberme ido del Ejército. Estuve en contra del Golpe de Estado, vengo de una familia peronista, yo mismo soy peronista. Para mi fue traumático y viendo cómo iban a ser las cosas", replicó.

"Si yo me arrepiento que la Argentina haya sido Cuba o no, de eso no me voy a arrepentir jamás, tampoco me arrepiento de las órdenes que recibí. Nadie me dijo que eran órdenes ilegales, eran verbales, que a su vez eran escritas. Probablemente haya alguna orden que recibí y cumplí de la que me arrepiento", completó.

En la charla radial, Barreiro confiesa haber cometido "atrocidades" contra inocentes, pero las justifica. "En el juicio he manifestado que he estado en desacuerdo en la forma en que se llevó a cabo la lucha contra la subversión. Registro que del otro lado nos ven como monstruos. Pero no voy a decir cosas ni hacer demagogia para quedar bien frente a la gente, sino las que debe escuchar. No me voy a poner en víctima o falsamente arrepentido. Sigo viviendo igual que otros tipos que ha cometido atrocidades contra seres inocentes, como los miembros de las organizaciones guerrilleras", señaló.

Sobre el final de la charla, expresó "sorpresa" por las repercusiones de sus dichos. "Yo que pongo la cara para empezar a decir cosas, sea el objeto de la mayor garroteada que puede recibir una persona", dijo. Además, criticó a los que "revuelven y revuelven las heridas" y exhortó a "paliar el dolor de los deudos". "Hice lo que tenía que hacer y no odio a nadie", concluyó.

El proceso de enjuiciamiento acumula más de una veintena de causas y más de cuatrocientos testigos de los hechos ocurridos entre 1975 y 1976, en los ex Centros Clandestinos de Detención de La Perla, La Ribera y el Departamento de Informaciones Policiales (D2), entre otras causas que fueron acumulándose durante el proceso. Las audiencias de este año se cierran con las supuestas revelaciones de Barreiro.

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