«En aquel comienzo de 1999 previmos un escenario difícil, pero también manifestamos nuestra esperanza por el aire de renovación que vivía el país ante la llegada de un gobierno nacional elegido por una gran mayoría», y agregó que «hicimos en aquel momento nuestro programa económico y nos propusimos alcanzar en este tiempo una situación de equilibrio presupuestario y considerable reducción de la deuda provincial».
Destacó que el plan se cumplía hasta que estalló la crisis, hace un año. «En los años 2000 y 2001 no se encontró un rumbo distinto y se agravaron las condiciones de deterioro social y económico que ya se manifestaban en 1998», afirmó.
«Sería saludable ejercicio de memoria colectiva comparar los avisos de la propaganda electoral de la Alianza de 1999, con las imágenes del estallido del 2001, porque allí está una de las claves para comprender la magnitud de la frustración de todo un país», puntualizó.
Agregó que «nos tocó comenzar nuestro tercer año de gestión en un país que incumplía los compromisos financieros internacionales, que atentaba contras la propiedad privada de millones de argentinos, que registraba índices de pobreza nunca vistos y que sufría una inestabilidad política que produjo cinco presidentes en menos de un mes».
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