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Por eso el cronograma de lanzamiento de la candidatura del hombre de Santa Cruz se postergó, inevitablemente. La intención de Duhalde era, en un principio, montar el cuadro para mañana. Kirchner en el centro (sin su mujer, la senadora Cristina, para la que habrá que pedir pronto un «hábeas corpus» dada su desaparición de la campaña) y, a su alrededor, un conjunto de dirigentes de todas las provincias, decisivos para ganar la interna. Pero hasta ahora el único que comprometió su presencia es «Lupín», como cariñosamente denominan en Santa Cruz al candidato («Tristán» es un seudónimo apócrifo, aplicado recientemente en la Capital, por su parecido con el cómico).
Este gremialista, igual que varios intendentes del conurbano, levantan la bandera bonaerense para no parecer rebeldes: comienzan diciendo que el candidato es Duhalde y siguen por «debe ser un bonaerense». Conclusión, apuestan a Felipe Solá, quien encerrado en Chapadmalal medita sobre la posibilidad de lanzarse a la candidatura mayor. El también vigila los movimientos del interior y sabe que Eduardo Fellner cortó el cordón umbilical con Juan Carlos Mazzón y tampoco quiere sumarse a la candidatura de Kirchner, igual que Gildo Insfrán o Jorge Yoma. Falta que se baje Juárez y el progresismo carecerá de color federal. Todos apuestan a llevar adelante una presión sobre Duhalde, de tal magnitud, que obligue al Presidente a cambiar de opinión. Uno de estos caudillos del interior ilustró: «'Negro' se ata mucho a su palabra pero Kirchner le dejó la puerta abierta. Hace 15 días, en la revista 'Tres Puntos' apareció diciendo que jamás sería el candidato de Duhalde».
Mientras tanto, José Pampuro sigue oficiando como jefe de campaña del patagónico. Lo llaman el «Subcomandante Pepe» no por las nuevas ínfulas izquierdistas del oncólogo. Sencillamente, fuma en pipa, como el mexicano. Sin embargo a Pampuro y a su jefe Duhalde le interesa más el apoyo empresario para Kirchner que los trajes verde oliva de la revolución inconclusa. Si no pueden presentarlo con dirigentes del PJ, por lo menos esperan que se codee con algunos empresarios. Luis Pagani, que preside la liga denominada AEA, recibirá al santacruceño el martes. Dicen que es a instancias de Héctor Magnetto, del monopolio «Clarín», quien forma parte de ese club y está alarmado con la posibilidad de un triunfo de Menem.
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