En un mes, aproximadamente, se definirán candidaturas a presidente, gobernadores y eventuales legisladores. El proceso tiende a acelerarse; sólo Néstor Kirchner desea aplazar al máximo su decisión: pingüino (él) o pingüina (ella). En ese marco, interesa hoy lo que realizan aspirantes, algunos sin saber exactamente a qué destino. En esta grilla aparecen los candidatos más apresurados y se omiten los casos de Ricardo López Murphy y Jorge Sobisch, quienes ajustan sus tiempos con menos velocidad. Veamos.
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No fue anoche al lanzamiento de Ramón Puerta Presidente. Por lo tanto, la posibilidad de que acompañe como número dos en la fórmula al misionero está congelada. Hoy seguirá en Junín y Los Toldos operando en la provincia de Buenos Aires, pero sin una dirección encaminada a la gobernación. Ni siquiera, por cuidar a Mauricio Macri -quien pidió una impasse electoral hasta que se resuelva su pugna en la Capital Federal-, se ha pronunciado frente a un ofrecimiento de Ricardo López Murphy para integrarse a Recrear. Lo que sí parece es que su sueño presidencial aparenta estar extinguido. De esa utopía sellada, ahora hasta contempla sugerencias de allegados que le piden la consideración de otro objetivo: competir por la intendencia de San Isidro -donde recluta numerosas adhesiones- frente al hasta ahora imbatible Gustavo Posse.
Prosigue su campaña, menor por ahora, convencido de dos características: 1) está satisfecho por haber bloqueado una mesa opositora que lo igualaba con otros candidatos; 2) más entusiasta parece por la deserción de otros competidores a la presidencia en la franja o p o s i t o r a (Mauricio Macri). Negocia con los radicales, aguarda la convención partidaria (23 de marzo) y optará por uno de ellos para llevarlo de número dos (viene flojo lo de Ernesto Sanz, seguramente no irá Gerardo Morales, y hay un tercero en discordia que nadie nombra). Semanas más o menos, está claro que Lavagna se despachará con algún golpe de efecto, quizás una denuncia que complique al gobierno en un tema que él conoce de los tiempos que acompañaba a Eduardo Duhalde en la presidencia y que ahora volvió en la actual administración kirchnerista. Sabe ya que la tibieza, en la que ha vivido hasta ahora, es inconducente para convocar a dos tercios del electorado a su favor en la primera vuelta, prioridad para luego llegar a una segunda. También parece convencido de que finalmente su rival será el propio Kirchner.
ELISA CARRIO
A través de una extensa carta, ayer se pronunció como candidata presidencial renunciando a su banca de diputada. Apeló a literatura ácrata (se puede aspirar al poder sin tener cargos, como si el país viviera en el estado asambleísta del final de Fernando de la Rúa) y dijo que está en la Resistencia, comparándose a Charles de Gaulle que en ese entonces peleaba contra el nazismo y pactaba con todo tipo de expresión política (además, tenía a Gran Bretaña y los Estados Unidos de su lado).
Nadie diría que esa comparaciónes adecuada al momento actual de la vida argentina. Hará entoncessu camino testimonial y, aunque no anunció a su candidato en la Capital Federal, parece inclinarse por Patricia Bullrich (igual, debe expresarse su partido, en el cual prima Enrique Olivera). Esta jugada personal de apartamiento porteño de la Jefatura de Gobierno capitalino ilumina las pretensiones de Jorge Telerman, no sólo porque él anida en el electorado de la Carrió, sino porque, además, podrá capturar representantes del ARI.
RAMON PUERTA
Se presentó anoche en La Potota (parrilla de una próspera empresaria gastronómica en la Costanera) con más de 500 adherentes que no hacían caso de lo que él afirma: «Por ahora no hay nada de mi candidatura a presidente» (más bien, le creen a una nube de afiches que en las calles anuncian su aspiración al Ejecutivo). Se sabe que está distanciado de Roberto Lavagna (éste, por su acuerdo con el radicalismo,le ha negado la posibilidadde llev a r l o c o m o compañeroen la fórmula) y que, imaginativo, levanta la teoría de que Mauricio Macri -luego de ganar en la Capital Federal- por la presión popular deberá candidatearse a la Casa Rosada (versión que desestima, de plano, el propio ingeniero boquense). Es un autoengaño o una dilación de Puerta para definir su proyecto, enlazado con otro soñador de candidaturas como Francisco de Narváez.
FRANCISCO DE NARVAEZ
Aunque hoy Roberto Lavagna visitará su stand proselitista (De Narváez Gobernador de Buenos Aires) en Expoagro, cada vez parece más disuelta esa relación. No se cerraron las heridas por la madrugadora campaña personal del empresario, previa a la del propio Lavagna, por más que dijera que estaban en el mismo proyecto. Para el ex ministro, De Narváez privilegió un interés personal antes que otros del conjunto.
Aun así, se vienen soportando, quizás hasta que expire -lo que ocurre en forma lenta- la alternat iva de que la Corte Suprema falle a favor de De Narváez y lo habilite como postulante a la gobernación. Esa instancia negativa por su condición de haber nacido en Colombia (y ser hijo de colombianos), se presume, lo derivará a integrarse sin un destino preciso a una «coalición de centroderecha» opositora al gobierno (como él mismo la define para irritación del adusto Lavagna). En esa nueva suerte política, se lo ubica cerca de Puerta y, también, de Blumberg. Para entonces, Lavagna consagrará como su hombre en Buenos Aires al diputado peronista Jorge Sarghini.
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