Escasany, Cárdenas, Cassaretto y Juan Pablo Cafiero
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Unidos ayer por los «idus de la concertación» en reuniones diarias, largas, dialogadas, sin propuestas concretas. Algunas se hacen en la sede de Cáritas en forma recoleta, sin refrigeración para obligar a sacarse los sacos y emparejar, en la igualdad de las camisas, a la banca, los empresarios buenos y los prebendarios, la corrupción sindical, el asistencialismo honesto en base a recolección de fondos y el político en base a déficit presupuestario, la Iglesia politizada del padre Farinello (visitó a Eduardo Duhalde) y la Iglesia obligada a pedir conciliaciones, aunque sean utópicas. Cantaría Joan Manuel Serrat: «Vamos bajando la cuesta que arriba en mi calle se acabó la fiesta». Aquí recién empieza. Informate más
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