No logró José Manuel de la Sota convocar a su favor a los gobernadores justicialistas: se declararán prescindentes. Tampoco consigue avanzar en Buenos Aires: al adelantar las elecciones provinciales, el duhaldismo y los intendentes no se comprometen con ninguna candidatura. Sin embargo, el cordobés parece seducir al jefe comunal de La Matanza, Alberto Balestrini. También el nuevo candidato, se lanza entre lunes y martes, ya contrató a una compañía de medios para aparecer en los diarios y, también, a un periodista como vocero. Empieza a carretear.
El gobernador cordobés, mientras tanto, recorre telefónicamente el espinel bonaerense, sondeando intendentes. Se comunicó con los más cercanos, Alberto Balestrini (La Matanza) y Julio Alak (La Plata) y los consultó sobre las posibilidades de su candidatura. El más explícito fue Balestrini: «Si te convertís en el instrumento para derrotar a Menem muchos militantes vamos a estar con vos».
Duhalde resolvió que se postergarán las internas bonaerenses. Esta decisión perjudica a De la Sota por su derrotismo: supone que no es el candidato ideal para jugar a su carrera al principal capital del que dispone hoy el Presidente, el «aparato» político del PJ bonaerense. Duhalde prefirió preservar esa maquinaria para una disputa local, no vaya a ser que pierda toda su flota tras una «nave guía» que naufraga en la prime-ra batalla contra Carlos Menem. Para la maledicencia del resto del peronismo esta resolución de Duhalde es sospechosa: podría indicar que es el primer indicio de un acuerdo con el propio Menem, por el cual el riojano se reserva el poder nacional, pero respeta al actual presidente el feudo bonaerense. «El acuerdo está cerrado y la candidatura de De la Sota sólo sirve para cubrir una limitación de Duhalde: todavía no se animó a confesarle a Chiche que arregló con 'el Turco'» reflexionó ayer ante este diario un pícaro dirigente del interior, con ganas de sembrar cizaña.
Si su principal padrino, Duhalde, evita jugar en favor de su candidatura el poder de la fuerza bonaerense, los demás mandatarios no se sentirán obligados a superar esa marca. Se notará en Formosa. En la provincia de Gildo Insfrán se reunirán el martes el salteño Juan Carlos Romero, el jujeño Eduardo Fellner, el tucumano Julio Miranda, el misionero Carlos Rovira y, coordinador del grupo, el senador Ramón Puerta. En esa cumbre lanzarán una proclama que les permitirá ponerse «en pausa» para el enfrentamiento interno. Dirán algo así como «no deben ponerse las candidaturas por delante de las necesidades más acuciantes de las provincias», levantarán la bandera federal y señalarán como signo de coherencia que hasta Romero, que lanzó ya sus pretensiones presidenciales, no reclamará solidaridades a sus compañeros de grupo. Es una actitud irreprochable, al parecer neutral. Pero beneficia a Menem a poco que se observe lo obvio: esos mandatarios no hicieron esas advertencias cuando se suponía que Reutemann competiría como candidato. En otras palabras, la alianza peronista que podría configurarse alrededor del santafesino, le queda grande a De la Sota.
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