5 de diciembre 2003 - 00:00

Se va el contador que firmó los patacones de Ruckauf

Quiso ser elegante, Felipe Solá. Pero Víctor Pereyra se encadenó al sillón de contador general de la provincia que tres años atrás le regaló Carlos Ruckauf y su salida, en principio, sin estridencias y delicada, provocó un miniescándalo en Buenos Aires.

En el revoleo de los cambios en el Gabinete, Solá agregó a Pereyra -el último emisario del ruckaufismo puro que quedaba en la estructura bonaerense para hacerle lugar a Mario Cura, un felipista que en la interna del PJ peleó, y perdió, por la candidatura a intendente de Olavarría.

Hoy, el Senado, en la misma sesión que aprobará el pliego de Jorge Sarghini para reemplazar a Ricardo Gutiérrez en la presidencia del Banco de la Provincia de Buenos Aires, votará la designación de Cura en la oficina que, a pesar de su resistencia, Pereyra tuvo que abandonar.

Hay un hecho -además de su salida estrepitosa-que deja registrado el paso de Pereyra por la contaduría.

Tiene que ver con un favor, impagable, que le hizo a Carlos Ruckauf. Cuando en agosto de 2001, en medio de la crisis económica, el por entonces gobernador decidió crear los patacones, le pidió a Pereyra que le evite el oprobio de tener que firmar los bonos que saldrían al mercado con la cara de Dardo Rocha.

•Responsabilidad

Hubiese correspondido, por responsabilidad política, que sea la firma de Ruckauf -que, en cambio, sí se imprimió en zapatillas y demás indumentarias deportivas que entregaba a púberes que competían en los Juegos Juveniles Bonaerenses-la que figurara en los billetes.

Pero no: al final fueron
Pereyra y el tesorero general de la provincia, Amílcar Zufriategui, los que estamparon sus rúbricas. Quiso el luego canciller de esa manera exorcizar una frase que pronunció antes de esa urgencia y fue, con el tiempo, reveladora: «El gobernador que en Buenos Aires emita bonos, se va antes» había dicho, augurando su propia caída.

Antes de ocupar un cargo en Buenos Aires,
Pereyra fue secretario administrativo del Senado nacional con Ruckauf vicepresidente durante los últimos días de Carlos Menem, nominación a la que llegó por su buena sintonía con Eduardo Menem. Luego se mudó al ruckaufismo.

Más tarde asumió en Buenos Aires tras un forcejeo con la entonces Alianza, en octubre de 2000, que intentó cercar a
Ruckauf y quedarse con la Contaduría y la Tesorería porque, decían, los organismos de control -modelo que proclamaba pero no cumplía en toda su expresión Eduardo Duhalde-tienen que « estar en manos de la oposición».

Solá
no tendrá ese problema: en la actualidad, la oposición partidaria está reducida -en 2000 controlaban la Cámara de Diputados-y, en principio, sorteó el cerco del peronismo que, sin resquemores, aceptarán nombrar al olavarriense Cura para que lleve los números oficiales.

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