Se va el contador que firmó los patacones de Ruckauf
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•Responsabilidad
Pero no: al final fueron Pereyra y el tesorero general de la provincia, Amílcar Zufriategui, los que estamparon sus rúbricas. Quiso el luego canciller de esa manera exorcizar una frase que pronunció antes de esa urgencia y fue, con el tiempo, reveladora: «El gobernador que en Buenos Aires emita bonos, se va antes» había dicho, augurando su propia caída.
Antes de ocupar un cargo en Buenos Aires, Pereyra fue secretario administrativo del Senado nacional con Ruckauf vicepresidente durante los últimos días de Carlos Menem, nominación a la que llegó por su buena sintonía con Eduardo Menem. Luego se mudó al ruckaufismo.
Más tarde asumió en Buenos Aires tras un forcejeo con la entonces Alianza, en octubre de 2000, que intentó cercar a Ruckauf y quedarse con la Contaduría y la Tesorería porque, decían, los organismos de control -modelo que proclamaba pero no cumplía en toda su expresión Eduardo Duhalde-tienen que « estar en manos de la oposición».
Solá no tendrá ese problema: en la actualidad, la oposición partidaria está reducida -en 2000 controlaban la Cámara de Diputados-y, en principio, sorteó el cerco del peronismo que, sin resquemores, aceptarán nombrar al olavarriense Cura para que lleve los números oficiales.



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