El Banco del Sur "tendrá por objeto financiar el desarrollo económico y social" de los países de la Unión Suramericana (UNASUR) que se integren como miembros, "en forma equilibrada y estable, haciendo uso del ahorro intra y extra regional".
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Estas definiciones surgen del texto del acta fundacional de la nueva entidad firmado por el presidente Néstor Kirchner con sus pares de la región.
El acta incluye entre los objetivos del banco "fortalecer la integración, reducir las asimetrías y promover la equitativa distribución de las inversiones" entre los socios de la entidad.
El documento fue firmado por los presidentes de la Argentina, Néstor Kirchner; de Bolivia, Evo Morales; de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva; de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos; y de Venezuela, Hugo Chávez.
El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, sumará su firma al acta constitutiva mañana, según adelantó Lula Da Silva en su discurso.
El acto se llevó a cabo en el Salón Blanco de Casa de Gobierno.
Kirchner estuvo acompañado por la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner.
Entre las figuras presentes durante el acto se destacaban el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; de Planificación, Julio De Vido; de Economía, Martín Lousteau; de Interior, Aníbal Fernández; la titular de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini; el vicepresidente y electo gobernador bonaerese, Daniel Scioli; la ministra de Defensa, Nilda Garré; y el titular del bloque de Diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, entre otros.
Por el sector empresario participaron Enrique Pescarmona, Alfredo Coto, el titular del CGE, Daniel Millaci, el presidente del Credicoop, Carlos Heller, y el titular de la Asociación de Bancos de la Argentina, Mario Vicens.
En el encuentro también estuvieron presentes el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y el titular de la Federación de Trabajadores de Obras Sanitarias, José Luis Lingieri, entre otros.
El Banco del Sur tendrá su sede principal en Caracas y subsedes en Buenos Aires y La Paz.
Sus funciones serán "financiar proyectos de desarrollo en sectores clave de la economía, orientados a mejorar la competitividad y el desarrollo científico y tecnológico, agregando valor y priorizando el uso de materias primas de los países miembros".
El banco financiará también "proyectos de desarrollo en sectores sociales, para reducir la pobreza y la exclusión social"; respaldará iniciativas "que favorezcan el proceso de integración suramericana"; y procurará "crear y administrar fondos especiales de solidaridad social y de emergencia ante desastres naturales".
Todo ello, según el documento, "mediante la realización de operaciones financieras activas, pasivas y de servicios".
El acta señala asimismo que "el Banco del Sur deberá ser autosostenible y gobernarse conforme a criterios profesionales de eficiencia financiera, para garantizar que su actuación no resulte en dispendios adicionales, sino en la generación de nuevos recursos para ser reinvertidos en los países miembros".
Los órganos de conducción del banco, a su vez, "tendrán una representación igualitaria de parte de cada uno de los países suramericanos que lo integren, bajo un sistema de funcionamiento democrático".
El documento agrega que "los ministros de Economía, Hacienda y/o Finanzas de los Estados signatarios adoptarán las medidas necesarias para concluir en un plazo de 60 días contínuos, contados a partir de la firma de la presente acta fundacional, el proceso de elaboración del Convenio Constitutivo del Banco del Sur a efectos de su suscripción".
Por último, el acta invita "a todas las naciones que conforman la UNASUR a participar en el proceso de constitución del Banco del Sur y suscribir el Convenio Constitutivo".
En los considerandos del documento se califica a la nueva entidad como una "institución primaria y esencial de la nueva arquitectura financiera regional".
El acta añade que "la integración sudamericana debe constituir para los pueblos de la región un espacio consagrado a la promoción del desarrollo económico y social, a la reducción de las asimetrías, a la reducción de la pobreza y de la exclusión social, y a la convergencia y complementariedad de los procesos de integración económica".
Destaca además que "las estructuras económicas y financieras de América del Sur evidencian limitaciones en el desarrollo de los mercados financieros, lo que provoca que los ahorros fluyan hacia economías más desarrolladas, en lugar de ser invertidos en proyectos de carácter regional".
Esos recursos, añade, pueden "orientarse internamente para elevar la disponibilidad de liquidez, revitalizar la inversión, corregir las asimetrías, desarrollar la infraestructura integradora, promover el empleo y activar un círculo virtuoso, fundamentalmente para la transformación económica, social y política de la región".
El documento destaca finalmente la urgencia de "revertir la tendencia migratoria, buscar la justicia social y reducir la concentración del ingreso" en la región, así como reducir "su vulnerabilidad externa" y "beneficiar el aparato productivo que priorice las necesidades básicas de nuestros pueblos".
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