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7 de julio 2008 - 00:00

Sin bancas, UCR quiere controlar

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Aunque ya no queda una sola banca con sello UCR en la Legislatura porteña, los radicales capitalinos emprendieron, la semana pasada, una reaparición pomposa en la que anunciaron la conformación de un gabinete en las sombras, al estilo Terragno, para comenzar un seguimiento crítico de la gestión de Mauricio Macri. Ese fue uno de los argumentos de la presentación del Instituto Moisés Lebensohn, que abrió su sede porteña en el comité capital del radicalismo, un edificio poco concurrido en los últimos tiempos. El Instituto es una entidad sin fines de lucro que promueve debates e impulsa la formación de líderes partidarios y después de todo, Lebensohn, un reconocido militante, no ocupó casi cargos electivos, apenas fue concejal en 1936 y convencional nacional constituyente en 1949. 

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Pero como nunca los radicales porteños se encuentran atomizados. Comparten bancas con casi todos los bloques de la Ciudad, como el Frente para la Victoria, el PRO y la Coalición Cívica. Esa agrupación que pilotea Elisa Carrió, también la semana pasada estrenó, con el sello Forja, un subgrupo de radicales integrados a la Coalición Cívica, formado, entre otros, por Enrique Olivera y Sergio Abrevaya.

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