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15 de febrero 2007 - 00:00

Sospechan que Hizbollah extendió sus operaciones al narcotráfico

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La detención de Rady Sobhi Zeaiter, en Brasil en enero último, volvió a evidenciar que la zona de la Triple Frontera es uno de los centros neurálgicos de las operaciones de Hizbollah en esta parte del continente. Rady es considerado el «padrino» de la organización terrorista, que ahora podría haber extendido sus operaciones hacia el negocio de las drogas.

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El libanés fue capturado cuando llegó a San Pablo en un vuelo procedente de Chile con intenciones de trasladarse a Foz de Iguazú.

Rady Zeaiter está acusado de ser el principal organizador de un grupo que desde Ecuador enviaba cocaína a Europa y a la región del Cercano Oriente. Esta banda, desbaratada en junio de 2005, tenía conexiones con otros traficantes detenidos en Brasil. El «padrino» fue capturado y entregado a la Justicia francesa, pero aprovechando una libertad provisoria huyó de Francia y encontró refugio en la Triple Frontera.

En este territorio liberado, Zeaiter estrechó vínculos con militantes de la « Yihad» especialmente con el libanés Farouk Abdul Omairi, quien está acusado de haber participado en operaciones de narcotráfico entre América del Sur, Europa y Medio Oriente.

En diciembre último el Departamento del Tesoro sorprendió al acusar a nueve árabes residentes en la Ciudad del Este y a dos comercios de dar apoyo financiero y logístico a Hizbollah en la zona de la Triple Frontera. El anunció dejó perplejos a funcionarios de Buenos Aires, Brasilia y Asunción. La administración Bush nunca había identificado a sospechosos de terrorismo en la zona. En el listado que Estados Unidos hizo público aparecía señalado Abdul Omairi.

La aparición de Zeaiter confirma las sospechas que la organización Hizbollah financiaría sus operaciones terroristas con fondos que provendrían de la comercialización de estupefacientes en Europa y Medio Oriente.

  • Presunto financista

    Precisamente, el libanés está señalado como uno de los financistas ocultos de la organización terrorista. Su tarea no consiste en recibir donaciones de chiitas simpatizantes en América sino en montar redes de narcotráfico para Hizbollah y también en beneficio propio. Aunque pueda resultar increíble para muchos residentes del Cercano Oriente, la organización terrorista nutre sus finanzas de los traficantes sudamericanos.

    Una investigación señala que las redes del narcotráfico serían las que facilitan el ingreso de los militantes del grupo religioso. Son los traficantes «locales» quienes conocen al aduanero fácil de corromper, al oficial migratorio del aeropuerto y al funcionario que otorga residencia y documentación. Contactos valiosísimos para una red terrorista.

    También se afirma que los libaneses de la zona de la Triple Frontera vinculados a Hizbollah y al narcotráfico, son los que ofrecen sus servicios para transferir dinero al Líbano sin recurrir al sistema bancario, financiero o postal. Lo hacen captando fondos en Paraguay y Brasil, que luego son entregados a sus destinatarios en el Líbano por « corresponsales». En la mayoría de los casos ese dinero es fruto de la comercialización de la droga.

    El Departamento del Tesoro logró detectar la mecánica del flujo financiero. Por ese motivo, en la orden ejecutiva 13224, impuso la obligación legal a cualquier persona de Estados Unidos de congelar los activos -prohibir los servicios financieros-que estuvieran vinculados a grupos libaneses que actúan en la zona de la Triple Frontera y que ya han sido identificados como pertenecientes a la organización terrorista Hizbollah.
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