Curioso este episodio que beneficia a López Murphy pero más complica a una UCR sin destino, ya que nadie debe olvidar el desagradable concepto que Alfonsín siempre reveló por el economista de tendencia liberal, a quien en más de una ocasión él y su gente (incluyendo tal vez a estos actuales trasvasados) pensaron despedir del partido como hicieron en su momento con Adolfo Sturzenegger. Sin cautivar en especial a los radicales, hasta evitando mensajes en ese sentido, López Murphy los empieza a sumar como si fuera un fenómeno natural. Amplía, en apariencia, esa franja que sólo le concede el 10% eterno de Alvaro Alsogaray o Domingo Cavallo e incomoda más a Carlos Menem -al menos en la primera vuelta- que la propia acechanza peronista del elegido por Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner.
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