22 de julio 2003 - 00:00

También cuestionan a la Dra. Carlucci

No por nada Horacio Verbitsky estaba a cargo en la formación «Montoneros» de «inteligencia» en los '70. Marcaba objetivos, «hacía los manuales y efectuaba las delaciones de compañeros», suele recordar un activo participante con nombre de guerra (subversiva), «Chacho». Por eso se sospecha de la campaña lanzada públicamente contra la jueza mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci, de quien se ha dicho -este diario también lo ha dicho- que le correspondería una nominación a la Corte y no la tan repudiada de Eugenio Zaffaroni. Frente a las terribles circunstancias que van surgiendo sobre Zaffaroni se miraba a la Dra. Carlucci por ser mujer -la Corte las desprecia por no tener ninguna-, del interior del país (hasta que apareció el abogado Juan C. Maqueda, eran todos abogados capitalinos, salvo Julio Nazareno, de la Rioja) y judía, la colectividad que más sufrió con la Corte en las investigaciones sobre sus dos atentados. Que una parte de los ataques contra la letrada mendocina haya salido por «Día D» da sospecha de «campaña», pero también publicó objeciones «El Guardián», semanario de gran actualidad que tiene precisamente su base en Mendoza. Hiere a algunos, pero sobre un país generalizadamente transgresor como el nuestro se expresó que «para tener un argentino puro hay que criarlo y aislado». No sabemos qué hay de cierto sobre esta jueza y sobre el accionar de su esposo, Nedo Carlucci, a quien se lo vincula nada menos que con el ex juez Leiva, destituido por el Consejo de la Magistratura por coimero. Veamos párrafos salientes de lo que expresa «El Guardián»:

El vaciamiento del desaparecido Banco Mendoza cuando era una entidad estatal, dejó un tendal de involucrados que van en un abanico único desde dirigentes políticos, grandes empresarios, abogados y -lo que se trató de ocultar- hasta miembros del Poder Judicial de Mendoza. Entre todos, se destaca el nombre de Aída Kemelmajer de Carlucci, quien estaría complicada porque había entendido en un caso que derivaba en un millonario pago de honorarios para, ¡oh sorpresa! su marido Nedo Carlucci. El caso en cuestión conocido como el Caso Hanon, fue un préstamo escandaloso en el cual quien pedía y sacaba la plata del banco era uno de los propios integrantes del directorio del banco. El crédito en cuestión fue otorgado en 1979 con el aval de Luis Clodomiro y Julio César Hanon, quien era en ese entonces director del Banco de Mendoza. El préstamo -de 650.000 dólares- fue desviado a la firma Franco Argentina SA, de la cual también era director el mismo Hanon.

En noviembre del '84 y ante la falta de pago del crédito, el Banco de Mendoza inició juicio de cobro contra los Hanon y paralelamente se inició otro por costas e intereses por la suma de 3.260.000 dólares. Pero se perdió en la primera instancia, por un polémico fallo del juez Carlos Alberto Parellada, quien habría manifestado ser amigo del defensor de Hanon, Nedo Carlucci.

Lo que finalmente ocurrió fue que la Justicia reguló honorarios millonarios y el beneficiario directo fue Nedo Carlucci.

Pasados los años este Aurelio Mastronardi -acusado de no haber defendido los intereses del banco en forma idónea- se encargaría de urdir una causa penal que confirmara en tribunales federales las pretensiones que planteaba en los juzgados civiles provinciales (Mastronardi le pedía al Banco de Mendoza más de 400.000.000 de dólares).

Esta causa criminal se abrió en el Juzgado Federal N° 1, del juez hoy destituido Luis Leiva. leiva hizo avanzar la denuncia y avaló con su fallos los planteos jurídicos de Mastronardi en los que éste acusaba que se había vaciado al Banco Mendoza. Cuando Leiva tuvo que salir a dar explicaciones ante el Consejo de la Magistratura en el Jury de Enjuiciamiento, curiosamente apareció como su abogado defensor, otro ex magistrado, y ya nombrado en estas líneas Carlos Parellada. Así que a modo de epílogo, repasemos la trama: Carlucci defiende a un cliente que saca plata del Banco Mendoza y no la paga. La Justicia falla a favor del deudor, le entrega un millón y medio de dólares al abogado Nedo Carlucci y con esos fallos colabora en el vaciamiento de la entidad. El abogado que no supo defender los intereses del banco fue Mastronardi. Los jueces que avalaron la maniobra vaciadora fueron Kemelmajer de Carlucci y Parellada. Este es el defensor de Leiva a quien pretendió mostrar como el único juez que quiso castigar a los vaciadores del banco y darle la razón a Mastronardi en sus planteos millonarios que aún no se resuelven en los juzgados civiles de Mendoza.

• Otro caso

Mario Centarti está viviendo un calvario cuyo epicentro son las cuentas que tiene en el Banco Crédito de Cuyo. Según él, dice, en esa entidad lo estafaron. Porque habrían fraguado documentación para hacerlo pasar como deudor de un crédito de 100 mil pesos. El abogado del banco se encargó de rematarle la bodega familiar. Y todas las demandas que puso en la Justicia para denunciar a las maniobras de los banqueros fueron siempre falladas en su contra. Centarti cree que lo que lo hundió fueron las relaciones de los denunciados con la jueza de la Corte Suprema de Justicia de Mendoza, Aída Kemelmajer de Carlucci, algo similar a lo que le quita el sueño al gobernador Roberto Iglesias. Los directivos del banco eran Daniel y Carlos Ostropolsky y su abogado era el ya famoso Nedo Carlucci, esposo de la jueza y uno de los hombres más ricos de Mendoza. Ante la Justicia, Centarti los denunció a los directivos del Cuyo por pedido de quiebra ilegal, falsificación de firma, apropiación de cheques y fabricación de documentación. Lo extraño es que en tribunales, Centarti conseguía dictámenes fiscales favorables y pronunciamiento de los jueces en contra. Lo que él dice es que estos jueces estarían presionados por la jueza -que lidera a veces la Corte Suprema mendocina- Kemelmajer.

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