22 de agosto 2003 - 00:00

"Todo se va a aclarar" (Scioli sobre Kirchner)

El gobierno y Scioli dedicaron ayer otra jornada -la segunda- a adormecer la crisis política que estalló el martes cuando Kirchner echó del gobierno a los funcionarios leales a su vice a quien, además, sometió a una espera infructuosa en la antesala del despacho presidencial.

El gesto más relevante lo expuso Scioli, temprano al salir de su casa en Abasto. «Ya habrá oportunidad de aclarar las cosas», dijo, lacónico, el vice-presidente y en un llamamiento público pidió a la gente «confianza» en quienes están al frente del gobierno.

En su breve encuentro matutino con la prensa, Scioli se mostró calmo y sin urgencias por dialogar con Kirchner sobre el conflicto que esta semana lo tuvo en el centro de la escena política.

La contraparte corrió por cuenta del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el mismo que días atrás estuvo a cargo -junto a Aníbal Fernández- de saturar micrófonos alertando, capcioso, sobre la inconveniencia de las declaraciones del vicepresidente.

Ayer, en cambio, el Fernández porteño confió que en el gobierno se volverá a trabajar con un clima «cordial» como el «que siempre ha imperado», al tiempo que negó que entre el Presidente y su segundo no existiese un diálogo fluido, aun antes de que estallara la crisis por el electo de Turismo.

«Supongo que debe existir el diálogo que siempre han tenido»
, gambeteó el jefe de Gabinete como si no entendiera la pregunta.

En tanto, de gira por Buenos Aires con Felipe Solá, Kirchner evitó ayer cualquier referencia directa a la crisis aunque, para algunos, apuntó a su segundo cuando advirtió -en medio de una mansalva genérica contra la dirigencia política- sobre quienes «ponen piedras todos los días en el camino».

En esa línea, Kirchner cuestionó sin nombres ni señas particulares a los dirigentes que forman «entornos que se acercan a los cargos sólo para hacer negocios» y aseguró que con esas prácticas, «no hay forma de generar inversión y trabajo» en el país.

En el acto de inauguración de un parque industrial en Villa Flandria, adonde fue a apuntalar a los candidatos del PJ bonaerense, el Presidente dijo que quiere
«hacer unaArgentina sin ladrones, corruptos ni los sinvergüenzas que llenaron de vergüenza a todos».

Ante el silencio presidencial, intervinieron
Duhalde y Solá. El primero, por medio de voceros, confió sentirse «muy dolido» por el conflicto que se desató en el seno del gobierno y mandó a decir, para barrer sospechas, que va a «bancar a los dos».

Solá, por su parte, remitió a la crisis que sembró la renuncia de Chacho Alvarez a la vicepresidencia, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, para minimizar el incidente Scioli.
«Ni Scioli esAlvarez ni el Presidente es De la Rúa», dijo el bonaerense para quitarle dramatismo al conflicto.

De todos modos, advirtió que es necesario que se sepa «cuál es laArgentina en serio que unió a los dos como eslogan porque a lo mejor no es la misma».

Como revalidación del poder del Presidente, Solá afirmó sobre Kirchner que «los gestos de autoridad en un presidente, son bien vistos por la población, son necesarios y si generan zozobra en los primeros momentos es porque existe la idea de crisis en la cúpula» porque remite al caso Alvarez-De la Rúa.

«En aquel momento parecía que había presidente, pero no lo había»
concluyó Solá.

Dejá tu comentario

Te puede interesar