"Sigo más fuerte que nunca", declaró el juez federal Norberto Oyarbide en clara respuesta a las críticas en su contra emitidas por la Cámara Federal sobre la marcha de la investigación por supuesto lavado dinero y desvío de fondos públicos en la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
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El magistrado destacó que "hay que analizar" las críticas que hizo el Tribunal federal, pero aclaró que seguirá al frente de la causa que tiene como principales acusados a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender.
En declaraciones formuladas en la puerta de su casa, el magistrado consideró que "es un trabajo" en el que debe "seguir adelante".
"Están trabajando mucho todos los cuerpos técnicos del Banco Central, de la Policía Federal. La trama es muy compleja, los imputados son muchos", indicó el juez.
El jueves Sala I de la Cámara -integrada por Freiler, Jorge Ballestero y Eduardo Farah- amonestó en duros términos al juez por la manera que lleva la investigación, ordenaron revisar una serie de embargos de cuentas e inhibiciones y hablaron de un "errado direccionamiento" de la investigación.
El camarista Eduardo Freiler -el más crítico- señaló que encontrar las pruebas de esta investigación resulta "tan difícil como hallar una aguja en un pajar, un pajar que el propio magistrado se ha encargado de construir".
Por ello, la Sala declaró nula la resolución de Oyarbide en la cual había confirmado la inhibición sobre los bienes y fondos de los imputados en la causa, y también criticó al juez por mantenerla durante seis meses bajo secreto de sumario, una medida que el magistrado había levantado ayer mismo, un rato antes.
Oyarbide investiga si se defraudó al Estado y se "lavó" el dinero que el Ministerio de Planificación le entregó a la agrupación Madres de Plaza de Mayo para la construcción de viviendas.
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