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6 de junio 2002 - 00:00

UCR en una "terapia de grupo" para tratar su disparatada interna

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• Ayer por la tarde, en el Comité Nacional de la UCR, se reunieron las autoridades de los principales órganos partidarios: estaban, por la conducción de esa casa, Angel Rozas, Juan Manuel Casella, Pablo Verani, Walter Ceballos, Roberto Iglesias y Horacio Colombi. Por la conducción del bloque de diputados nacionales, Horacio Pernasetti, Mario Capello, Jorge Pascual, Fortunato Cambareri, Luis Alberto Trejo y Miguel Angel Mastroiácomo. En el centro del salón del primer piso habían dispuesto una olla gigantesca, y el agua ya estaba hirviendo: era el cacerolazo que le dedicarían a Verani, a quien pensaban cocinar por haber facilitado la derogación de la ley de «subversión económica» sacando de la sesión a la rionegrina Amanda Isidori. Sin embargo, Verani no escuchó una palabra en su contra, el agua se fue enfriando y el papelón lo pasó el presidente del bloque de senadores. Maestro, que había hecho saber que lo habían presionado desde el Comité Nacional (alusión al gobernador cuestionado), se calló la boca. Seguramente tenía problemas para hablar: estuvo 10 minutos y se marchó con la excusa de que «tengo dentista». No fue el único aporte del senador chubutense. En su ausencia (eso no se hace) se comentó que la tarde en que se trataba esa derogación exigida por el Fondo, se comunicó con Eduardo Duhalde para decirle: «Presidente, no se haga problemas. Votamos en contra pero para empatar. Como desempata (Juan Carlos) Maqueda, la ley quedará derogada». Es evidente que Maestro quería que se cumpliera el designio del gobierno. Sólo no quería pagar el costo. Contaba senadores para ver cómo perdía, no cómo ganaba. Quien contó la confesión del ex gobernador de Chubut fue el propio Duhalde. Se lo dijo a Verani: «Lamento no haberlo grabado, Pablo», dijo el Presidente.



• El jujeño Gerardo Morales había pedido la renuncia de Verani a la vicepresidencia del partido. Pero ayer, en presencia del propio Verani, se mostró silencioso. En cambio, decidió sublevarse contra Maestro, su aliado contra los rionegrinos. Morales no se resigna por haber perdido la presidencia de la bancada radical en sus buenos tiempos, cuando era el niño mimado de los hijos de Fernando de la Rúa en el bloque. Ahora se le unieron, todos contra Maestro, Juan Carlos Passo y Rodolfo Terragno.

• Sin embargo, los expertos de Infinito están obsesionados por un espécimen especial del plancton radical: Federico Storani. «Fredi» está desesperado porque los seguidores que le quedan están migrando en masa hacia el ARI de Carrió. Con tal de retenerlos no repara en nada. Ayer se dedicó a esmerilar a Alfonsín, por aquello del papelito con el juez que debía «cajonearse». En declaraciones radiales dijo que «el ex presidente ha aparecido demasiado expuesto y lo que debió quizás hacer en ese momento es una expresión pública de explicaciones que sean convincentes».



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