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2 de junio 2006 - 00:00

¿Ultimo ejercicio de inteligencia militar?

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La ministra de Defensa, Nilda Garré, asiste hoy al cierre de las maniobras aéreas Plata IV que se realizaron durante esta semana entre la Argentina y Brasil sobre el espacio aéreo del nordeste que comprende la Triple Frontera. Una zona que habla por sí misma sobre qué se puede simular como amenaza en una ejercitación aérea bilateral. El brigadier Eduardo Schiaffino y su par de la fuerza aérea brasileña, mariscal del aire Carlos Da Silva tienen a cargo la presentación de los resultados de la ejercitación en instalaciones de la Fuerza Aérea en Posadas, Misiones.

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Aprovecharon los aviadores la impasse de Nilda Garré, mientras su secretario de Asuntos Militares, José Vásquez Ocampo -también integra la comitivaanaliza la directiva de Defensa que eliminaría las «nuevas amenazas» como el terrorismo y su colateral financiera, el narcotráfico, cuando es prioridad en la seguridad del orden global. Este fue, ni más ni menos, el objetivo del ejercicio que simularon los aviones y radares de ambas fuerzas aéreas en el espacio conocido por el acrónimo ZODANE, Zona de Defensa Aeroespacial Noreste.

Garré verá hoy, si la meteorología lo permite, la recreación de una operación de interpretación de «avionetas furtivas» a cargo de una sección de aviones Pucarás y de Tucanos brasileños. Claro, estas maniobras combinadas estaban pautadas por el calendario bilateral y fueron aprobadas por el Congreso, antes de que la cartera de Defensa pusiera todo el plexo doctrinario de las fuerzas en estado de verificación constante. En particular-el terrorismo internacional según el index que generaron los Estados Unidos y que luego hicieron suyo las Naciones Unidas.

  • Encuadramiento

  • El comando táctico de la Fuerza Aérea se ubicó en Resistencia y en Posadas mientras que los aviadores brasileños dirigieron sus operaciones desde la localidad de Santa María al sudeste de Brasil. Con lenguaje de convenio se encuadró el operativo Plata IV en el «Acuerdo de Cooperación para el Control del Tránsito Aéreo» firmado en diciembre de 2002. Allí se define la preocupación por la búsqueda de aeronaves no identificadas, que cruzan la frontera entre la Argentina y Brasil en ambos sentidos. ¿Qué llevan esas aeronaves imaginarias?, ¿quiénes financian esos vuelos?, ¿de dónde provienen y dónde aterrizan? Estos interrogantes son materia de una actividad: la inteligencia, que la Fuerza Aérea como la Armada y el Ejército dejaron de aplicar hasta tanto la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), que tomó las riendas por resolución de la ministra, dé una orientación general del esfuerzo de búsqueda. Si hasta se suspendieron cursos de becados extranjeros en el Instituto de Inteligencia Conjunto que dirige el comodoro Ricardo García porque el Estado Mayor Conjunto aún no aprobó la currícula de las asignaturas luego de que Garré ordenara su revisión por el caso de espionajeen Trelew. Y eso que ya expiró largamente el plazo de 20 días que había impuesto la ministra en otra resolución que se dio profusamente a los medios. Para las operaciones los aviadores criollos utilizaron aviones A4-AR Fightinghawk; IA 58 Pucará; Aero Commander y Piper Dakota y un radar móvil TPS-43. Los brasileños emplearon aviones Tucano, Cessna Caravan, helicópteros Bell H1H Iroquois y un radar móvil. Los radares fueron la estrella del ejercicio pues permitieron siempre la localización exacta del «furtivo simulado» y su interceptación. Sin embargo, el paso siguiente: el derribo, no pudo ser cumplido por los aviadores argentinos por cuanto el país no cuenta con una norma que prevea esa contingencia. Sí en cambio la tiene Brasil.

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