Washington (EFE, AFP) - El gobierno de los EE.UU. planea anunciar hoy la reapertura del aeropuerto de Washington, el único que permanece cerrado tras los atentados del 11 de setiembre.
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El aeropuerto está situado en el norte de Virginia, junto a la capital, y el pasillo aéreo de aterrizaje pasa a pocos cientos de metros de la Casa Blanca, el Pentágono y el Capitolio, por lo que su apertura plantea un auténtico problema para los responsables de la seguridad.
El presidente estadounidense George W. Bush se reunió ayer con el gobernador de Virginia, James Gilmore, y con los congresistas de ese estado, para debatir cómo poner en marcha medidas de seguridad que permitan reabrir las instalaciones. Tras la reunión, varias fuentes indicaron desde el anonimato que el gobierno está dispuesto a anunciar rápidamente la reapertura.
Para ello harían falta medidas de seguridad aún más estrictas, como un aumento del número de policías federales a bordo de los vuelos con salida o destino en ese aeropuerto. Ello se debe a que un avión que realiza su aproximación para el aterrizaje necesitaría sólo 9 segundos desde el pasillo aéreo de entrada hasta impactar en la Casa Blanca.
• Empleos
Según la confederación sindical AFL-CIO, el cierre del aeropuerto provocó la pérdida de entre 6.000 y 12.500 empleos en el sector de servicios, además de los 4.000 empleos en el propio aeropuerto. Por su lado, US Airways, que tiene su base allí, anunció la eliminación de 11.000 puestos de trabajo. «Se trata de encontrar el equilibrio adecuado entre las necesidades de la seguridad y las necesidades de los trabajadores y sus familias», indicó el portavoz presidencial, Ari Fleischer, antes de la reunión de la Casa Blanca. «El impacto del cierre del Reagan National y de los acontecimientos del 11 de setiembre en la ciudad ha sido enorme. Tienen nivel de crisis, si no de desastre total en nuestra ciudad, y es necesaria una acción inmediata», dijo el alcalde de Washington, Anthony Williams.
Los gobernadores de los estados limítrofes con Washington convirtieron a la reapertura del aeropuerto en un hecho que mostraría que los Estados Unidos no se doblegan ante el terrorismo.
Por otra parte, agentes del FBI detuvieron a uno de los autores del secuestro de un avión de Pan Am en 1986, que causó la muerte de 22 pasajeros, quien será juzgado en Alaska desde el lunes próximo. Zayd Hassan Safarini había cumplido una condena de 14 años en su país, Pakistán, y había quedado libre el viernes pasado.
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